viernes, 2 de julio de 2010

Este verano será Yin

Contrario a la creencia popular, a los habitantes de las criptas nos gustan los ositos de felpa. Si lo piensa no resulta del todo absurdo. Así como están los claroscuros, los contrastes en las texturas provocan el asombro.

Aquí en las criptas todo es sonrisa descarnada. No niego que las calaveras me provocan alegría. Aun mi fiel mayordomo, Roderico, me da energía (más semejante a una patada en el culo, pero movimiento al fin). Pero hasta yo me canso de astillarme las manos en los osarios y de titiritar con la humedad que late en el musgo.

Los esqueletos que colecciono son mi Yang. Los ositos de felpa, mi Yin. Hace años que exhibo a estos últimos, sin tapujos. Sin esconder mi innata cursilería. Soy huesos, soy felpa, Yin-Yang.

Este verano será Yin. Le he pedido a los durmientes que confeccionen un inmenso oso de felpa. Voy a vivir ahí.

La fragilidad me urge a esconderme dentro de una barriga mullida. Y no sé, acaso logre encontrar nuevos hilos para la trama y la urdimbre de mis historias. Tendría nuevos vecinos: diminutos ácaros tomarían el café conmigo (en la cripta los desdentados sólo beben polvo). O tal vez todas mis imaginerías serían las de una muñeca de porcelana en su nicho, o las de un tostador en su embalaje. Ya no hablaría de putrefacción ni de los dientes de Berenice, no más cuencas vacías, no más rechinidos de dientes. Dentro de mi gran oso de felpa todo sería sabor pan con mantequilla y hojuelas de piel muerta que los ácaros mastican. Si me diera sueño podría dormir en cualquier sitio: la pata izquierda, la garra derecha, los sesos de borla. Si me aburriera podría escalar a la cabeza y asomarme por los ojos de resina, para aprehender la mirada estoica de los ositos de felpa. Este verano será Yin. Sea.

jueves, 24 de junio de 2010

Palomitas de San Juan

Hace muchos años, por estas fechas, las vi por primera vez. Eso creo, la infancia no posee los mismos puntos de referencia en lo que a tiempo se refiere. Pero su nombre y el origen del mismo me permiten la afirmación.
Ahí estaban aquellos insectos alados, semejantes a astillas de vidrio verdiazul. Parecían los arcángeles que han de revolotear en el cielo de las hormigas. Mi abuela me dijo que eran palomitas de San Juan, que sólo aparecían cuando se celebraba al santo; y luego desaparecían, dejando como única prueba de su paso un reguero de alas quebradizas.

En el transcurso de los años he visto palomitas, pero nunca en enjambres como ocurría en casa de mi abuela. En ocasiones han entrado a mi estudio, tal vez porque la ventana está abierta y en dirección a un árbol. O tal vez porque las envía mi abuela desde el más allá.

Odio a los insectos. Los aniquilo. Pero los que son guardianes de mis recuerdos de infancia entran y salen, inmaculados, en esta casa. Ahora, la transparencia de las palomitas de San Juan semeja más a los fantasmas de todos los que se han ido. Los seres piadosos, mágicos, se fueron con la infancia.

Tras varias semanas de malestar, análisis, dudas y tratamientos, hoy es el primer día que siento que mi alma regresó a mi cuerpo (o bien mi cuerpo se aferró a mi alma). La enfermedad es la madre de todos los ocios y de todos los infiernos. Hace unos días recordé a las palomitas, a mi abuela y a la casa de la higuera. Recordé todo aquello que dejó de existir, como si abrazara lo inevitable. Entonces busqué respuestas y no sólo cuentos. El miedo urge a la "realidad".

Las palomitas de San Juan son termitas reproductoras que, en tiempo de lluvias, salen y vuelan en busca de nuevos territorios para inicar un nuevo nido. Con la información anterior, presentí que aquellos enjambres de la infancia provenían de los pisos de duela de la casa y de los muebles labrados que ahí meditaban. Y aun del interior de la higuera que no palpitaba frutos dulces sino infestación.

Miré mi presente. Temí por mis muebles y por mi piso de madera, temí por mis libreros y la celulosa que guarda tantas letras.

Las lluvias han regresado y San Juan observa. El misterio de la materia se esconde en las alas de las termitas. Como uno, como todos y como todo, vuelan sólo un momento. La fragilidad de las historias es verdiazul en la temporada de lluvias.


(nota: la ilustración es un cuadro de Craig LaRotonda, pintor sublime, he aquí su sitio)

miércoles, 23 de junio de 2010

De letras escarlatas


Así ocurre en las diversas redes sociales, hay temas que están "in": La muerte de tal o cual, el partido del Mundial, el derrame de petróleo, la frase estúpida de una celebridad y lo que ocurra en las próximas horas. Imagino las redes sociales como casas de bolsa donde los corredores se amontonan y con gran griterío inician la compra y venta de "quiero atención por un día".

Durante la jornada uno lee de todo. Existen opiniones encontradas, enlaces, complicidades y uno que otro insulto. No puedo estar de acuerdo en todo, tampoco me interesan todos los temas. Pero disfruto la variedad, ese recordatorio de que mi universo personal sólo es uno entre muchos.

Sin embargo, en esta lluvia de caracteres se filtran pequeñas letras rojas. Los dejos de intolerencia se transforman en verdaderos muros de pixeles. Quiero creer que esto es el resultado del camino fácil y no de las convicciones.

Porque sí, es más fácil conseguir seguidores por decir estupideces y por escupir provocaciones. Es más fácil cautivar lectores con gritos racistas, con palabras como verga y ano y puto.

Todos los usuarios, en mayor o menor grado, son comunicadores. No apruebo la censura, pero me parece urgente un llamado a la responsabilidad. Como ser reactivo, entiendo los exabruptos. Pero me horroriza el que algunos crucen la delgada línea de la sensatez.

Ayer, en algún lugar de la red, alguien azuzaba a los chilangos a agredir a los argentinos residentes de la Ciudad de México. La razón: un partido de fútbol que no se ha llevado a cabo. Como era de esperarse, el comentario causó gran revuelo. Si lo que dijo fue un exabrupto, jamás se retractó. Por el contrario, se aplicó en el insulto barato. Tal vez la situación sólo fue una válvula de escape para las frustaciones y complejos de este hombre pequeño. O tal vez la situación fue su oportunidad de disfrutar de cinco minutos de fama.

Me desconcierta el ego retorcido del protagonista, pero más me ocupa el número de seguidores que apoyaron su postura. Me pregunto si los actores de esta obra tenían consciencia de la puerta que sus palabras podrían abrir. La misma puerta que la historia ha abierto y cerrado una y otra vez, esa, la del horror mismo.

No puedo detener la lluvia de letras escarlatas. Pero como ocurre en la novela de Hawthorne, las letras escarlatas nos señalan no el escarnio sino lo que ha de ser defendido.

viernes, 18 de junio de 2010

Los sueños del lirón

En el principio todos fuímos Alicia. Dedicamos parte de nuestra travesía a exhibir nuestro asombro, aprehender los cánones y reconocer el grupo al que pertenecemos. Entonces abrimos los ojos y abandonamos el País de las Maravillas para realizar distintas labores y cumplir destinos.

Algunos decidimos quedarnos en los subterráneos. No por privilegio o por iniciación. No hay ningún tipo de superioridad en esto. Simplemente decidimos, como se decide si se quiere un helado de vainilla o una nieve de limón.

Y aquí estamos, en espera del siguiente guión. Los más eligen un papel determinado. Los menos tratan de probar todos. Aunque lo último no es cosa fácil, pero sí la prueba de nuestra indecisión.

Jamás he sido el conejo blanco, me falta don de mando. Y mi dispersión y apatía natural me impedirían correr de un lado a otro con el reloj. He sido la oruga pero jamás llego a la transformación. Si el libreto me envía a tomar el té sólo elijo a la Liebre de marzo, es el papel que más me ha acomodado en los últimos años. Podría ser el Sombrerero, pero ser el hilo conductor no es lo mío. Siempre he creído que mi ego se quedó atorado en las raíces del árbol.

Me he aplicado para sonreir en el viento. Pero creo que todavía me faltan años de estadía en este lugar para alcanzar la sabiduría que se requiere. Sueño con ser el Gato de Cheshire. Aunque sé que mi nulo amor por los gatos me impedirá, de lograrlo, quedarme por siempre con el papel.

He rechazado las líneas de ciertos personajes, ya fuera por parecerme insignificantes o tan familiares que no constituyan ningún reto. Por ello no me acerco al castillo. Como con fruición para no entrar en un mazo. Y en mi solicitud señalo un falso daltonismo para no pintar arbustos.

He envidiado a los que han obtenido el papel de Pepito. Si bien es un personaje poco recordado, daría lo que fuera para surcar la bóveda celeste lo que dura un párrafo. Pero los que se ocupan de la casa en el bosque jamás me han llamado. A ratos creo que es un acuerdo retorcido con los que habitan la ribera, pues soy amada por comer langostas cuando termino de ser falsa y de ser tortuga.

Todo lo anterior no tiene importancia puesto que desde hace unas semanas estoy atrapada dentro de la piel de un lirón. No niego que me era vital recuperar las horas de sueño perdidas, pero dejar inconclusa mi historia me agobia. No saber qué ocurrió con las hermanas ahogadas en su pozo de melazas me entristece. Y quedar atrapada dentro de una tetera me parece una grosería. Los sueños de un lirón, amante del café, dentro de una tetera se transforman en pesadillas.

Tal vez decida acercarme al castillo. Un juicio acaso llevará a buen término esta situación. Me siento optimista ya que yo no me robé las tartas. Mientras tanto debo resignarme a oír el griterío entre sueños.

viernes, 11 de junio de 2010

Fútbol


No se llamen a engaño, ni Roderico ni yo somos pamboleros. Pero pruebo el entusiasmo de otros. Confieso que jamás bajaría de La Colina para asistir al Ángel a lanzar vítores por la selección. Nunca me pondría una camisa verde. Pero no tengo empacho en prender el televisor si los gritos de mi vecino son el indicador de que el partido "está bueno". O si se trata de ver el juego "bárbaro" de los alemanes o el "cuasi rugby"de los ingleses, todavía mejor.

Todo el mundo debe detener su viaje cotidiano de vez en cuando. Ciertos eventos brindan la catarsis. Toca a cada quien elegir la mejor opción.

No pierdo de vista los claroscuros. Como en todos los ámbitos, el fútbol tiene su lado turbio: el fanatismo, la corrupción, la demagogia y la manipulación económica. A pesar de ello, algunos tratan de disfrutar sólo el lado luminoso: el mundo lúdico.

Vea o no vea el partido de hoy, yo seré la misma mortal de ayer. Aficionados de diversos oficios y distintas edades pronto encenderán su televisor. Los que no compartan el gusto por este juego sigan su camino cotidiano, no se detengan a minimizar a sus seguidores ni a escupir su arrogancia en esta parada. Ustedes son los otros, tan mortales como los aficionados pero con otro destino: el otro cabo de la cuerda que cierra el círculo.

Nota: cuando la digo en voz alta suena a fútbol y no a futbol. Además la palabra parece una portería y la tilde un balón minúsculo en tiro a gol. Y sí, la RAE me da permiso.

viernes, 4 de junio de 2010

A "los angelitos"


1. Desde el siglo XVIII, a la muerte de un niño, las familias pudientes solían encargar una pintura del "angelito". El retrato de la dormición (el sueño de la muerte) representaba el triunfo sobre la muerte. Con la llegada de la fotografía, los menos favorecidos se unieron al ritual de la muerte niña. Las pinturas y fotografías que se conservan no son arte mórbido sino la esperanza del rencuentro en otra vida; el triunfo sobre la muerte del que nunca olvida.

2. El 21 de octubre de 1966 un deslave de carbón sepultó la escuela de Aberfan. No fue un desastre natural sino el acto provocado por la negligencia del gobierno. Existen reportes previos a la desgracia, sobre el riesgo que constituían los desperdicios de la mina de carbón. 116 niños murieron bajo la marejada negra. Lo que ocurrió después incluye escándalos, fraudes e injusticias. Pero el tiempo y la memoria no han podido borrar el nombre de Aberfan. Lenta, la justicia equilibra su balanza.

3. El 5 de junio de 2009 un corto circuito provocó un incendio en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora. 49 niños murieron. La magnitud del desastre fue provocada por la negligencia de las autoridades ante las medidas de seguridad. A casi un año persiste el escándalo, el fraude y la injusticia. Pero el tiempo continua su marcha y nos queda preservar en la memoria colectiva a los "angelitos" de la Guardería ABC.

4. Angel te vas para el cielo
con tu azucena en la mano,
pide a María Santísima
perdón para tus hermanos.

5. La muerte de un niño nos muestra descarnadamente nuestra impotencia ante la muerte. Pero la muerte de un niño que pudo ser evitada nos muestra la vergüenza máxima. Nos queda pintar los retratos con actos y palabras en espera de que la justicia, lenta, equilibre su balanza. Y desear que los deudos logren despertar de la pesadilla. Desearlo, y no olvidar.

viernes, 28 de mayo de 2010

Las fuerzas morales

Cuando la justicia no preside a la armonía entre las regiones y las clases de un Estado, el patriotismo de los privilegiados ofende el sentimiento nacional de las víctimas. El culto mítico de la patria, como abstracción ajena a la realidad social, fue siempre característico de tiranuelos que inmolaron a los ciudadanos y deshonraron a las naciones. Aunque invoquen la patria para cubrir su bastardía moral, son enemigos de la nacionalidad los que no presienten devenir de su pueblo, los que lo oprimen, los que lo engañan, los que lo explotan. Enemigos, también, los que sirven y adulan a los poderosos y a los déspotas: histriones o lacayos, cómplices o mendigos. La mentira patriótica de los mercaderes es la antítesis del tierno sentimiento que constituye el patriotismo del corazón y de la armonía espiritual que pone dignos cimientos al nacionalismo civil. El patriotismo convencional de los políticos es al nacionalismo ingenuo de los pueblos como los fuegos artificiales a la luz del sol.

Sólo es patriota el que ama a sus conciudadanos, los educa, los alienta, los dignifica, los honra; el que lucha por el bienestar de su pueblo, sacrificándose por emanciparlo de todos los yugos; el que cree que la patria no es la celda del esclavo, sino el solar del hombre libre. Nadie tiene derecho de invocar la patria mientras no pruebe que ha contribuido con obras a honrarla y engrandecerla. Convertirla en instrumento de facción, de clase o de partido, es empequeñecerla. No es patriotismo el que de tiempo en tiempo chisporrotea en adjetivos, sino el que trabaja de manera constante para la dicha o la gloria común.

José Ingenieros, Las fuerzas morales, 1925

jueves, 27 de mayo de 2010

Ensor/Civet


Hace unos días me llevaron a ver la exposición de James Ensor al Museo Dolores Olmedo. Es una exposición pequeña pero inmensa en su contenido. Ensor se irá de las salas en junio. Quedan unos días para que vayan y vean el cuadro más hermoso de la susodicha exposición, el único de esa serie: Squelettes se disputant un pendu (Esquelos disputándose un ahorcado). Vayan y descubran la aparente blancura del cuadro, los colores que uno ha visto en la madera abandonada en una ciudad junto al mar, las calaveras amigas y las máscaras que niegan en la cotidianeidad. Vayan y lean "civet" en el letrero que cuelga de la lengua amoratada del ahorcado; y pregúntense por qué Ensor no usó la palabra "ragoût" (estofado) y sí la del estofado a base de cebollas y liebre ("civet"). Vayan y supongan que la muerte está hambrienta o que los seres siniestros que se ocultan tras las máscaras no han desayunado. O crean que el que cuelga es un chef caído en desgracia, o un carnicero que se murió de amor. Vayan y alimenten sus pupilas con los estofados de Ensor. El postre perdura en la memoria.

miércoles, 26 de mayo de 2010

La encimera (mínimo homenaje a Gabriel Vargas)


Así ocurría en la infancia. Estaba prohibido leer historietas, los "monitos". Pero también ocurría que en una casa habitaba una encimera, de esas muy blancas, propias de las cocinas.

Durante una temporada la urgencia de llegar a casa de la abuela no radicaba en cortar frutos maduros de la higuera, tampoco en descubrir sobre la encimeras de la cocina el plato repleto de chilitos rellenos de atún; y no, nadie corría a buscar los dulces ocultos en bolsas de papel de estraza. La magia de la casa de la abuela vivía en uno de los cajones de la encimera: dentro esperaba el último ejemplar de La Familia Burrón. Y si nuestras visitas familiares se tornaban esporádicas, al ejemplar único solían sumarse un par. Mi tía compraba la publicación y nos la dejaba leer a escondidas.

La lectura se realizaba al fondo del jardín, o al resguardo del cuarto de planchado, lejos del ojo enjuiciador. Borola, Regino, Macuca y El rizo de oro brillaban aún más bajo la luz de la culpa y la exaltación de lo clandestino.

Tuve acceso a otras historietas en casas de amigos y primos; y de mis libreros disfruté de los "monitos" que los canones de mi casa consideraban intelectualmente correctos. Pero nada ni nadie igualaron los colores de Borola Tacuche. Dulces sueños, Gabriel Vargas, creador de sonrisas.

viernes, 21 de mayo de 2010

Ocho alfileres tiene el silencio


1. Llevo semanas perdida en este laberinto por nadie venerado. Dentro de él no hay minotauros, sólo los muros desportillados de mis peores obsesiones. Hace días me he resignado. Ya no busco la salida, me adentro para encontrar el centro. Afuera el mundo sigue su tránsito dentro de otro laberinto.

2. Afuera nadie teme a la muerte, nadie atesora la vida. Adentro, la vida, es un témpano diminuto extraviado en un gran desierto.

3. La Tierra Baldía emerge durante el día. Me susurro que toda ella es producto de mi imaginación. La zozobra que late en mi esternón suelta una risilla.

4. He perdido mi tiempo en recrear laberintos cuando el único "real" es el del cuerpo, con sus torrentes, sus válvulas y sus fluídos. Todo este malestar es químico. El horror siempre ha estado presente, pero ahora me dilata las pupilas.

5. Quién desearía la desgracia de otros, quién la muerte de aquellos, quién la aniquilación del próximo. Ustedes, nimias escorias.

6. De mi fardel elijo los ovillos: una canción, un juego, un platillo. Tejo asideros dentro del laberinto con los hilos de mi cotidianeidad.

7. Y allá, en la cima, la locura enciende el hogar. Me espera, sin prisa. Abajo, en la planicie, recolecto guijarros azules para construir altares a dioses extintos.

8. Sólo es un desajuste químico. Mi cuerpo se ha cobrado las ausencias. Dentro de unos días el silencio encontrará la salida doblando a la izquierda del laberinto. Lo sé. Pero los guijarros azules decoran el altar del minotauro muerto.

miércoles, 12 de mayo de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

Plúmbago


1. Y tal vez el silencio no es uno sino todos los silencios postergados. Los diminutos silencios color plúmbago que aguardan su tiempo para tapizar la acera de los días. Los silencios ignorados con su paciencia de santo que nos hacen callar un día.

2. Me he preguntado si quiero decir algo, si acaso tengo algo que decir. Espero la respuesta. Jamás contesto. El silencio está adentro, está afuera.

3. Pasan semanas y las palabras sólo son el espejo de los muertos que apilo, en sueños, cerca de la ventana.

4. Y tal vez todos los silencios, laboriosos como hormigas, lo han devorado todo. Y sólo nos queda sentarnos sobre los puntos suspensivos de esta nuestra tierra baldía.

lunes, 5 de abril de 2010

Utopía

¡Que sean cada día menos quienes viven en la ociosidad, que se vuelvan a cultivar los campos, y que vuelva a florecer la industria! Sólo así volverá a ser útil toda esa chusma que la necesidad ha convertido en ladrones o que andan como criados o pordioseros a punto de convertirse también en futuros ladrones. Si no se atajan estos males es inútil gloriarse de ejercer justicia con la represión del robo, pues resultará más engañosa que justa y provechosa. Porque, decidme: si dejáis que sean mal educados y corrompidos en sus costumbres desde niños, para castigarlos ya de hombres, por los delitos que ya desde su infancia se preveía tendrían lugar, ¿qué otra cosa hacéis más que engendrar ladrones para después castigarlos?

Tomás Moro, Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía, 1516

jueves, 1 de abril de 2010

La ciudad del arcano sin número


Lejos de cualquier superstición, de cualquier creencia en el poder adivinatorio o de cualquier connotación religiosa, disfruto contemplar y aun coleccionar mazos del Tarot. Imagino cada carta como un ojo de agua donde se reflejan arquetipos, alegorías y metáforas que sintetizan la civilización de Occidente. Acaso las cartas representan la posibilidad de nombrar de otra forma lo ya nombrado. Así ocurre con la palabra escrita y con ciertos libros: se nombra lo que ya ha sido nombrado pero con sonidos y vocablos que nos muestran aquello que no hemos sido capaces de aprehender. Como si un alquimista reinventara el esperanto. [...]

A quien le interese visitar La ciudad del arcano sin número, compre su boleto para el suplemento Guardagujas.

Vayan, lean, imaginen.

p.d.: gracias a los que escriben y me permiten decir algo; gracias a los que publican ese algo que tenía que decir.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Solar


1. Temo el calor extremo, huyo de los rayos solares y respeto el crepitar del fuego. La muerte por fuego me horroriza. Creo que me bastan mis combustiones internas. Sin embargo, amo dedicar horas al fogón, tal vez porque mi gula es en realidad la armadura ante tanto pavor, o el triste antifaz de mi autodestrucción.

2. Tuve que caminar por las calles de La Colina bajo el rayo del sol. Había olvidado mis lentes y el hacer vicera con la palma de mi mano no bastó. La luz amarilla lo inundaba todo. Sentí calor y por un instante tuve el impulso de refugiarme bajo un árbol, en posición fetal, hasta que el sol muriera tras el horizonte de edificios. Tan solar y amarillo es el desconsuelo.

3. Tuve que caminar bajo los rayos del sol, en parte porque debía cumplir mis deberes y en parte porque temo que mi corazón estalle ante la ausencia de movimiento. Tan solar y amarillo es el desconsuelo que me detuve frente a un puesto de fruta: un kilo de esto, un kilo de lo otro y otros kilos de aquello.

4. Al regresar a casa coloqué acalorada mis compras de a kilo. Toda la fruta era amarilla. Pensé que el sol me había poseído. Ahí estaban sus rayos olorosos a piña, mango, guayaba, plátano y manzana. Todo mi desconsuelo yacía en ese frutero resplandeciente.

domingo, 21 de marzo de 2010

Azul I


Aún me sueño en el mar, sigo su movimiento con los brazos, rozo la arena con la punta de un pie; y dejo que escape la mirada hacia el horizonte azul que no desea contener o detener nada.
Desde hace días, al caer el sol, escucho el canto de un pájaro. Más que un canto es un aviso, como si descubriera algo, como si anhelara algo. Desde hace días confundo esa voz con la de las aves marítimas. Y acaso la luz de la tarde, que se diluye en la ensoñación, me hace ver el horizonte azul tras la ventana.
He robado varillas y cemento a los miles de muros de esta ciudad. Me he resignado a estrellar la mirada en los aparadores, en las torres que no buscan dioses y en las retinas grises de los que aquí habitan.
Me basta el canto de un pájaro, la luz gitana de la tarde y la promesa del infinito azul que regresa tras la ventana.

lunes, 8 de marzo de 2010

El falso Pepe grillo


1. Hace unos días intentaba terminar con el caos que la renovación de este cuarto había dejado. Se hizo tarde. Por la ventana entreabierta no sólo entró la noche, tras un extraño "poc" descubrí un grillo inmenso y verdísimo. Lo nombro grillo porque eso parecía, aunque su cuerpo semejaba un hoja de árbol. No me interesa saber qué era y todavía menos conocer su nombre verdadero. Evito pronunciar nombres de insectos pues creo en el poder de la palabra, en su posibilidad de invocación.

2. El falso grillo materializó mi horror. Ahí estaba, inmenso y verde, entre la ventana y la persiana. Mi fobia a los insectos es como una marea, siempre en movimiento, con sus matices diversos y su promesa de regreso.

3. Percibir el horror que sienten otros hace que el mío se convierta en horror niño. Tal vez sólo sea mi necesidad de ser la madre de todos. Pero percibir la ausencia de horror en otros hace que el mío se convierta en el padre del horror mismo. Sin más, huyo. Pero cuando el horror entra por la ventana, como lo hace la noche y como lo hizo el falso grillo, y estoy sola el horror se convierte en algo insoportablemente íntimo. Se enfrenta sin la valentía de la madre protectora, y no se huye.

4. Intenté sacar al animal. Al principio sólo logré que se moviera al riel de la ventana y ahí, inmenso y verde, se quedó panza arriba, haciéndose el muerto. Pero no me engañó, el verdor de la muerte no es iridiscente. Pensé en cerrar con violencia la ventana o en traer el insecticida. Pero matar al falso grillo estallándole las tripas o provocándole una convulsión fulminante me pareció la expresión última de mi crueldad.

5. Debí de hacer lo que hizo Pinocho en la obra original: darle un zapatazo. Pero yo no soy un niño de madera ni un personaje de cuento. Al final logré que el animal saltara hacia afuera. Ahora cierro la ventana antes de que la noche intente entrar por ella.

6. Era un falso grillo, como la falsa tortuga, el falso pescado y el falso flautista. Deseo que su papel de "conciencia" sea igualmente falso, porque si no puedo sentir crueldad por mi horror estoy perdida, tan sólo carne y hueso.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Rubaiyat

LXIII
Oh, threats of Hell and Hopes of Paradise!
One thing at least is certain--This Life flies;
One thing is certain and the rest is Lies;
The Flower that once has blown for ever dies.

Rubaiyat, Omar Kayam

Muse - Uprising [OFFICIAL VIDEO]

domingo, 14 de febrero de 2010

Feliz No San Valentín


1. Cada 14 de febrero me alegro al contemplar tarjetas, animaciones y cualquier grupo de pixeles que conmemoren la fecha. Los colores son vitales y cálidos. Los iconos son parte de la simbología universal. No compro regalos, no salgo al restaurante. Existen consumismos más intimos.

2. Como todos los años, Legión ha dibujado catástrofes en la tierra. A él no le basta la tonalidad de la devastación e invita a todos y todas para que exhiban su estupidez y su vileza. Evito escribir sobre la "noticia de moda" en este blog. Me molesta que algunos aprovechen los sucesos para hablar. Los considero seres humanos de "nota roja". No los respeto. A Legión, en cambio, le temo.

3. Cada 14 de febrero realizo un recuento silencioso sobre las noticias venturosas del año incipiente. Sobre lo que se ha de transformar, sobre lo que ha de ser eliminado. La mejor noticia del año es la de un bebé nuevo. No mío, pero muy cercano. Tal vez debería decir esto a los futuros padres. Un bebé da sentido.

4. Como todos los años, la gente se aleja por caminos que nosotros no estamos dispuestos a recorrer o no los queremos como nuestros. Evito sentir decepción, tristeza o resentimiento. Los caminos buscan la bifurcación. Las personas van y vienen, se debe dar gracias por el movimiento.

5. Cada 14 de febrero me deseo un Feliz No San Valentín, que es un ritual personal; el de la antesala, el de la encrucijada, el de que todo puede cambiar. Lo creo por un día. Eso basta.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Letras, moho y polvo

He dedicado horas, con la ayuda de alguien, a desmontar los libreros de una habitación. No hemos terminado y ya inundamos el comedor con pequeñas pilas de libros.

He dedicado horas a limpiar cada lomo, cada portada y cada contraportada; he bendecido el plastificado; he aborrecido las cartulinas desnudas. Me entristece el avance del moho, la memoria del agua; me asfixia el polvo finísimo; me asquea lo crocante del papel viejo y su mortecino tono amarillo.

Hemos dedicado horas a despejar los muros hambrientos de brocha y pintura. Me arrepiento de este acopio inútil, odio a estos animalitos sucios.

martes, 9 de febrero de 2010

El Diario de la Tibia (Diario Íntimo de Roderico)


Querido diario:

Escribo estas líneas mientras el correr del agua, en la cocina, cobra un matiz de cascada y se acompasa con el zumbar de una abeja.

Hace unas horas todo era paz y quietud en esta casa. Me dedicaba a mis extenuantes labores domésticas cuando un enjambre de crujidos invadió el espacio. Al principio temblé ante la certeza de que algún roedor hubiera encontrado su nicho en este hogar. Pero bastó encontrar a mi ama quien, frente a su computadora, giraba en su silla al mismo tiempo que extraía frituras de una gran bolsa. Me extrañó descubrirla (una vez más) abandonada al ocio y la gula, pues ella había prometido desaguar la pecera que ningún pez habita ya. Pero los tibios siempre encuentran el modo de hacer el estúpido.

-Mira, se está desaguando solita -me dijo señalando una manguera- sólo tienes que succionar un poquito y listo, el agua sale y llena la cubeta.

No sé qué es peor: si vaciar la pecera en el doble de tiempo para dedicarlo a la ingesta de frituras o arriesgar la salud ante la posibilidad de beberse un buche de agua estancada. Lo que resulta intolerable es el cómo se afana mi ama cuando se trata de construir monumentos a su desidia. Por ello decidí cruzarme de brazos cuando la abeja entró a su cuarto y reir al verla correr lejos del lugar.

Sé que no resulta noble sacar ventaja de las fobias ajenas, salvo que la acción sea pedagójica. Esperaré a que la cocina se inunde del todo, entonces saldré sobre el lomo de la abeja. Hace días que no revolotéo sobre el jardín. Entonces mi ama podrá refleccionar sobre cuán nociva resulta la pereza, mientras trapea el agua estancada de su pecera.

En espera de nuevas anécdotas,
tuyo, y egregio,
Roderico.

domingo, 31 de enero de 2010

En busca del mesías perdido


Ocurre que en los días existen segundos místicos. Es entonces cuando dirijo mis pupilas al cielo y añoro el regreso del mesías. Lo imagino emergiendo de una nube, todo vestido de blanco y con los ojos enrojecidos por la ira. Lo imagino en descenso, rodeado de su ejército celestial y con los ojos enrojecidos por la ira. Con un movimiento de su mano derecha limpia los mares y los ríos. Con un movimiento de su mano izquierda limpia las llagas y arrulla los estómagos hambrientos. Lo imagino inmenso, blanquísimo y con los ojos enrojecidos por la ira. Con un movimiento de su mano derecha azulea los cielos todos. Con un movimiento de su mano izquierda endulza los corazones todos. Lo imagino en los segundos místicos que guardan los días. Con el movimiento de sus manos arranca globos oculares de sus cuencas, cercena lenguas y vierte el rojo fuego de su ira en los laberintos de todos aquellos que han sembrado dolor en su nombre. Imagino a los nuevos sordos-ciegos-mudos, aterrados en sus tronos, desgarrados en sus nichos, mas todavía hambrientos de poder. Que sean malditos mil años. El consuelo habita sólo en escasos segundos que contienen los días. Los ojos enrojecidos observan tristes desde la otra orilla.

miércoles, 27 de enero de 2010

Legión en el baño o El Falso Flautista (2 de 2)


IV

Mi aislamiento sólo dura unos días. No salgo gracias a los consejos de Roderico sino porque existen ciertos deberes que debo cumplir. Algunos creerán que me hace bien regresar al mundo. El primer día sonrío a la gente y platico con cualquier transéunte. En el fondo sé que esa euforia es el equivalente a la risa nerviosa. Trato de convencerme que se está bien allá afuera, que es de cuerdos recorrer las calles y contemplar el exterior. Y todavía más el hacer algo productivo. Y me repito: ya estás bien, todo está bien, esto está bien.

V

No sé si algún docto ha escrito sobre el Síndrome de Hansel y Gretel, y desde qué ángulo lo ha abordado. No importa saberlo cuando uno se sabe víctima del mal. Por temporadas temo no regresar a determinado estado anímico; entonces me dedico a arrojar migajas en el camino que velen la posibilidad del retorno. Eso son los muñecos de jengibre que aún están sentados en la sala, migajas. No porque la Navidad sea mi ideal de estado anímico sino porque esos muñecos de felpa me hacen sonreír cada vez que regreso a casa.

VI

Así como en el cuento de Hansel y Gretel existen los pájaros glotones y agoreros, en esta casa existe El Falso Flautista. No debería de sorprenderme puesto que existe la Falsa Tortuga y el Falso Profeta. Y en mi pecera vivió el Falso Pescado y su descomposición. Tampoco debería sorprenderme mi fiel mayordomo. Lo sorprendí cuando bajaba las escaleras, disfrazado de flautista, tratando de sacar a los muñecos de la casa. Con gran descaro, y aprovechando mi ausencia, los había amarrado del pezcuezo con un mecate para arrastralos sin misericordia alguna y así recrear el éxodo de cierto cuento.

VII

He limpiado con un trapo húmedo a los muñecos aunque todavía me falta la aguja y el hilo para reparar los raspones en sus cuellos. Les digo a los muñecos que ya están bien, todo está bien, esto está bien, mientras pienso que salir al mundo sí es un desatino. Alguien debe quedarse en casa para salvar a los muñecos del infortunio. He guardado el mecate en mi bolso, tarde que temprano Roderico, el Falso Flautista, regresará a casa. No puede quedarse para siempre en las ramas del abedul, columpiándose y saludándome con su mano descarnada.

lunes, 25 de enero de 2010

Legión en el baño o El Falso Flautista (1 de 2)


I

Hace unos días decidí rehabilitar el tercer baño de la casa. Lo usábamos como bodega. Creo que llevaba diez años sin ver un trapo. Pero ya casi está listo para prestar servicio a la comunidad. Aunque mi garganta todavía no está lista; a pesar de ser fumadora, tengo cierta suceptibilidad al polvo (y más si es ancestral). Debí seguir el ejemplo de Roderico y usar un cubre boca.

Mientras escombrábamos, mi mayor temor no era el polvo sino la posibilidada de encontrarme con una alimaña. Sospechaba la presencia de una araña violinista, la loxosceles laeta, cuyo sobrenombre de "araña de los rincones" acrecentaba mi fobia. Conozco al mentado arácnido por mi cuñado quien se dedica a recolectar y ordeñar arañas venenosas. Y por él sé que son animales tímidos que buscan lugares apartados como si fueran ermitaños. No sé, yo más bien siento que se alejan para esconder su fatalidad. Lo aciago no siempre se exhibe.

No encontramos ningún ser vivo. Al final, el baño abandonado sólo fue un nicho de polvo y no el altar de la inmundicia.

II

Los días que siguieron a la labor de limpieza se transformaron en grisura. No es novedad que los demonios de la locura me persiguen y que puedo crear días en los que habita toda la tristeza y todo el horror. En mi descenso me dediqué a imaginar que en el baño no habitaban las arañas sino Legión, quien busca los rincones para esconder su fatalidad. Y yo le había abierto la puerta. Por la casa revoloteaban los años, los recuerdos, el polvo de las cajas y el salitre de los mosaicos.

Por ahí andaban los demonios desterrados, tiñendo el entorno. Es el precio a pagar cuando uno se afana en que nada se mueva. Como si lo estático fuera el placebo de la felicidad. Y uno paga el precio tras estibar cajas selladas por años, tras tender trampas al polvo que guarda los silencios, tras cerrar la puerta e inhabilitar lo que se ha sido.

III

Roderico me ha alentado para que salga de la casa. Dice que mi encierro no es cosa de cuerdos. Yo le digo que ha ratos no soporto la luz del día, que me provoca pánico el como delinea las formas. Él no contesta y se limita a extenderme los huesos de su mano de los que caen tuercas y tornillos. Le digo que su alegoría es un cliché. El contesta que yo soy el cliché de la alegoría. Para cuando encuentro una respuesta, descubro que ya no tengo interlocutor. Adivino que es Roderico quien se mece en las ramas del abedul, allá afuera, tras la ventana cochambrosa que Legión me ha impedido limpiar.

martes, 19 de enero de 2010

Parteaguas 19/Enero 19 de 1809 (Boston)


Todavía existen publicaciones cuyo diseño editorial se antoja inmaculado. Ya está a la venta Parteaguas, revista del Instituto Cultural de Aguascalientes. Se puede conseguir en cualquier parte del país a través de las librerías "Libros y Arte" de Educal. El "dossier" de este número está dedicado a la contracultura. Entre otros, recomiendo el texto de Armando González Torres: "La contracultura y sus inercias".

Y recomiendo, por autopromoción, y en este nuevo 19 de enero, mi texto "Un sueño dentro de un sueño: la poética de Edgar Allan Poe" cuya diagramación es el sueño de los que coordinan esta revista.

(Maestro, dulces sueños...)

lunes, 11 de enero de 2010

El diario de la tibia (Diario Íntimo de Roderico)

Querido diario:

Tras años de fiel servicio, mi ama me concedió unas merecidas vacaciones, lo cual agradecí infinitamente no por el hecho de encontrarme cansado -se sabe que poseo espíritu de vorágine- sino porque no soportaba su estúpida Navidad.

Si existiese la diabetes anímica esta casa hubiese sido su fanático promotor. Nadie soporta tal dulzor: ositos, guirnaldas, hombres de nieve, moños, luces, golosinas, Nochebuenas y brillos miles. Ninguna persona con la mínima civilización puede sobrellevar tal infortunio.

Me bastó dedicar mis días de descanso a explorar el noroeste de las criptas para recuperar mi cordura. Los nichos húmedos y el polvo amigo fueron de gran ayuda. Hasta tuve oportunidad de participar en una que otra plática bizantina con los durmientes de aquel lugar. Por suerte las festividades no han contaminado esa geografía. Los huesos que ahí habitan reconocen que la "felicidad de utilería" es propia de los mortales. Ahí los muertos se conforman con la eternidad, filosofía que comparto con convicción.

Sin embargo (siempre existe un sin embargo en esta casa) mi regreso no ha sido armonioso del todo. Bastó que iniciara mis labores cotidianas de limpieza para descubrir, con gran horror, que las ridículas galletitas de jengibre no fueron empacadas junto con la parafernalia de las fiestas. Ahí siguen, sentadas en el sillón, una junto a la otra, tomándose las manos -si acaso las galletas pueden poseer extremidades. Ahí siguen, exhibiendo su patética risilla.

Los profesionales con altos grados de eficiencia, como yo, sabemos que un ambiente de trabajo in-ma-cu-la-do es invaluable. Por ello me veo forzado a resolver esta situación. Es lamentable no poder dedicar tiempo a narrar mis impresiones del viaje, pero debo salir a buscar ciertos ingredientes. El deber es primero.

En espera de nuevas anécdotas,
tuyo, y egregio,
Roderico.

viernes, 8 de enero de 2010

Sintonicen


"Existe un límite para la acción legal de la opinión colectiva sobre la independencia individual: encontrar este límite y defenderlo contra toda usurpación es tan indispensable para la buena marcha de las cosas humanas como para la protección contra el despotismo político".

John Stuart Mill, Sobre la libertad (1859)

jueves, 7 de enero de 2010

Pulcro


Si de una lámpara brotara el genio de los cuartos y me ofreciera un deseo, sé cual es mi cuarto ideal: paredes azul profundo y un muro principal con un retablo. Amo lo abigarrado y los techos altos. Aunque la limpieza del lugar me haría desear el minimalismo. Perdería mis días en alcanzar las telarañas de las esquinas, en cambiar las bombillas de mi candil dorado; y dejaría las uñas tratando de arar la tierrilla acumulada en los laberintos del estofado. Mas me quedaría el consuelo de sacar brillo a las mejillas regordetas de los querubines. Amo lo abigarrado y los techos altos porque ambos poseen el eco de la inmensidad.

Sin embargo, un cuarto vacío posee cierto encanto perturbador: el de la posibilidad. El mismo que nos atrae en los cuadernos nuevos, en los cuales el blanco encierra la posibilidad de que algo será ahí escrito. El mismo blanco que no ha de permanecer pues se transforma en el horror de todos los silencios; en el rostro de todo lo que jamas será dicho; en los folios de nuestra mortalidad.

Tengo cuadernos abigarrados. Tengo muchos cuadernos en blanco. Lástima que no exista el genio de los cuartos. Si existiera yo sabría que por ahí, en alguna lámpara extraviada, encontraría al genio de los cuadernos. Entonces mis letras serían azul profundo, techos altos y hermosos estofados.

jueves, 31 de diciembre de 2009

2009-2010


Creo que ciertas festividades son propias de la niñez; o bien porque somos todavía niños o vivimos en un hábitat pleno de ellos. Y en ciertos momentos de vida, o por estilo de vida, la infancia no es la encargada de darle sentido a nuestro yo festivo. Entonces creamos los artificios suficientes para que la fiesta siga, aunque siempre podemos decidir por el rincón gris del que nada celebra.

Aquí no hay cosechas ni dioses arbóreos. No existió un mesías ni nadie espera su vuelta. Mucho menos se espera al que nunca ha venido ni vendrá.

Aquí no hay grandes proyectos por hacer ni logros añorados que iluminen el ego. Aquí las ventanas están orientadas a lugares imaginados.

Ya no recibo regalos bajo el árbol. Ya no coloco regalos bajo el árbol. Lo único que queda es la posibilidad de que regresen a él. Y ello es suficiente, como lo es sentir el aire frío en los pulmones mientras escucho el golpeteo de mis dedos sobre este teclado. Sea.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Blanco


La última vez que nevó en esta ciudad fue en el año en que nací. No creo que esto ocurra otra vez, no mientras yo recorra las banquetas de esta ciudad.

Conforme pasan los años tengo más certezas sobre lo que no haré y lo que no veré. Más que decepción me provoca cierta nostalgia.

Pero sí he hecho hombres de nieve, o mejor dicho de hielo. Esta ciudad suele ser víctima de las granizadas. Si el fenómeno rebasa la media, la cantidad de granizo logra blanquear el paisaje. Entonces la gente puede correr a sus patios, a los parques o al Ajusco ha erigir hombrecitos de nieve. Ha de ser nuestra nostalgia de lo que la mayoría nunca veremos.

Y creo también en la nostalgia de lo que vimos y ya no veremos la cual es más azul pues toda posibilidad ha sido cancelada.

Disfruto de toda la iconografía navideña, en realidad me hace sonreir. Mi espíritu es primitivo. Me algro con los hombres de gengibre, los bastones de caramelo; los rojos, los verdes y los blancos que crean un caleidoscopio con el titilar de las series.

Pero los hombres de nieve me provocan una sonrisa triste. Aunque he visto nevar en la tele y en la pantalla grande no es lo mismo; como tampoco es lo mismo leer en el monitor y prescindir del papel tibio de un libro.

Tal vez sea que la nieve es en realidad el Moby-Dick de mi infancia; y el barco que iba tras ella me dejó en el puerto y jamás regresará.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: Caballero de pentáculos

Seguimos con la secuencia de los pentáculos. Aunque cabe agregar que el recorrido por diversos elementos de las últimas semanas sólo rige un aspecto de la vida. Lo más cotidiano, que puede funcionar para otros en este blog.

La carta de la semana pasada daba la pauta para una acción. Yo la freno, a pesar de que he tenido que realizar ciertas tareas que no puedo dejar a un lado. Las que dejo en espera son las propias, esas que están representadas en los péntaculos.

El caballero de pentáculos es el anuncio de la cercanía del elemento fuego. La distancia entre el fuego y yo es la que mi negación designe.

Estoy instalada en mi cómoda actitud, al igual que mi maldita gripe. Pero el movimiento es a pesar mío.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: Tres de pentáculos

Es curioso que en momentos de inactividad salga esta carta, y lo digo porque queremos creer que la única realización o el único trabajo real es el "activo".

Después de unos días lejos de todo y de todos, y en un ocio total, este arcano valida la elección tomada en Los Amantes de la semana anterior. Aunque mis vacaciones han comenzado, es hora de iniciar mi nuevo proyecto (y sí, de salir al mundo, acercarse a todo y todos).

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Lunes de Arcano (atrasado)


Carta de la semana: Los enamorados (El enamorado)

Me gusta imaginar cualquier dualidad como un par de engranes, la mínima alteración de sus dientes puede provocar el colapso de una maquinaria. No creo que se pueda aprender a armonizar todas las dualidades que nos rodean. Pero por épocas nos toca trabajar con unas o con otras. Del Arcano VI me fascina la dualidad del Ideal y Realidad, que encuentro en todo lo que hago y lo que soy. Es esta dualidad la que me da satisfacciones, pero también la que me desestabiliza. Tiene mucho que ver con "el deber ser" que algunos traemos a cuestas.

Cuando olvidamos el por qué decidimos hacer o creer en tal o cual cosa, es bueno regresar a este Arcano que se encuentra en la línea de partida, de los orígenes. Junto con La Estrella es uno de los ejes del tarot. Y aunque la palabra está desgastada, el significado de "amor" no.

domingo, 29 de noviembre de 2009

El diario de la tibia (Diario íntimo de Roderico)


Querido diario:

Te saludo con la respiración entrecortada y gotas de sudor en mi pulida frente. Nunca se debe dar por sentado que el día en curso no será nuestro último día sobre esta tierra gris. Los peligros acechan hasta en el vientre de un muñeco de jengibre.

Horas antes, mi ama entró a la casa exhibiendo una inusual sonrisa. ¡Traje un amigo a casa!, me dijo, ¡es un muñequito de jengibre! Sin más, colocó al susodicho en el sillón de la sala.

Hice lo que cualquier mente lógica hubiera hecho, además de que se acercaba la hora de la merienda. Le dí una mordida al muñeco. Pero cual no sería mi sorpresa al descubrir que aquella galleta estaba rellena de borla. El verdadero horror vino después, cuando mi ama, cuchillo en mano, gritaba tras de mí: ¡suéltalo, salvaje!, ¡escupe, escupe, desdichado!

He salvado la vida gracias al bote de la basura, en el que estuve escondido por casi una hora. Olvidé que mi ama disfruta de llenar sus vacíos existenciales con muñecos de felpa, y que su estúpida Navidad llegó a casa antes de lo acostumbrado.

Me escabullí para escribir estas líneas mientras mi ama reparaba el vientre de la no galleta con aguja e hilo. La he escuchado decir que irá a comprar otro muñeco, un guardián para su hombrecito galleta. Mejor sería que horneara galletas reales, así su ser pueril tendría utilidad.

En espera de nuevas anécdotas,
tuyo, y egregio,
Roderico.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

martes, 24 de noviembre de 2009

Dulces sueños, Ignatius


Hace años mi padre llegó a casa con un libro de portada amarilla, aderezado con esta imagen. Al terminar su lectura me dijo que tenía que leerlo, que era de colección.

He leído tres veces La conjura de los necios, he comprado y regalado ejemplares; y todavía insisto en su lectura cuando descubro a alguien que no conoce a Ignatius. Es un libro inmenso, como su protagonista.

Este domingo encontré un "asombro" en La Jornada Semanal. Y no en el pretensioso Bazar de Gutiérrez Vega, quien demuestra que muchos poetas mueren años antes de danzar con la muerte verdadera. (¿Acaso sus súbditos no le han dicho que sus textos son de hueva?).

No, el asombro tampoco se encontraba en las columnas grises de los súbditos mudos de este suplemento. El asombro estaba en la conjura de esta página.

El artículo viene de otro país, de otro periódico; para la suerte del lector, el trono baldío de los intelectuales de La Jornada suele compartir su reino. Aunque se antoja aquello de ¡muera el rey, viva el rey! Pero eso es harina de otro costal, hoy recordamos al buen Ignatius.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: Diez de espadas

Sobre aviso no hay engaño, mi reina de espadas casi siempre termina invirtiéndose. No me asombra que el aire lo invada todo. Que el aire apague todo y olvide su papel de retroalimentación. Más que librarme de esta carta me queda reconocer la secuencia, aunque no me es ajena. Me quedan muchos lunes de arcano para aprender a controlar la espada de esa reina.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: Reina de espadas

Siempre he tenido mayor deferencia por las reinas de agua y de fuego. La de espadas me era ajena, supongo que por los momentos de vida que me han tocado. Hace tiempo la Reina de espadas o La Justicia me provocaban molestia. Hasta ahora logro asir su significado. De los triunfos del tarot, es esta la carta que he evitado. Pero ahora el aire es la vía para que el agua quieta inicie su transformación. El aprendizaje nunca termina, pero este es arduo. Negarlo nos regresaría a las tenazas del cangrejo lunar. Y ya estuvo bueno de zozobras.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cashmere


Aun las personas que poseen el privilegio de tener todos los sentidos, desarrollan más unos que otros. Se refleja cuando hablan, cuando aprehenden el entorno; y en la palabra escrita afecta su elección de sustantivos y verbos.

Aunque mis manos encuentran los jitomates maduros, dedican horas al teclado, son diestras en el lavado de platos y en el pintado de muros, el tacto no es mi sentido más desarrollado. No pertenezco al universo de las texturas, a lo que está frío o tibio; no uso las palabras áspero, rugoso, terso... ni siquiera estoy segura de poder hacer una lista con 10 palabras del catálogo "tacto". Todavía más, tras años de compartir mis días con la estufa, las yemas de mis dedos disfrutan de cierta insensibilidad ante el fuego. Sin embargo, me detengo a tocar las telas que cubrirán mi cuerpo pues muchas de ellas me incomodan. Será que nuestro sentido "más débil" es, precisamente, nuestro talón de Aquiles.

Pero de los escasos asombros que me dado el tacto, está la textura del cashmere. Creo que la primera vez que toqué una prenda de esta lana fue cuando mi madre viajó a Europa por primera vez. A mí me regaló un suéter color rojo, pero esa prenda era de una calidad inferior al que le había traído a mi padre. Su suéter color gris Oxford era inaudito, parecía estar vivo, como si se tratara de algún animalito fantástico. Cada vez que lo descubría en la cómoda u olvidado en algún sillón, lo acariciaba con placer casi idéntico al que me da comer.

Años después alguien me regaló un suéter del mismo color, el cashmere es casi tan terso como el suéter de mi padre. Mas el ritual es idéntico cuando lo saco de mi cajón o lo regreso a su reposo.

Ayer soñé con un suéter. Estaba en un parque, buscando el camino a casa. Malamente la noche me agarró. Por el sendero apareció un niño cuyo rostro era el de un adulto. Trató de arrebatarme la chalina que cargaba en mi antebrazo derecho. Con un leve tirón me libre de la fechoría. En ese instante me extrañó andar tan ligera de ropas, recordaba que hacía frío en el día (me había ido a la cama muerta de frío). El niño aprovechó mi distracción para tirar de lo que yo traía en la mano izquierda: un suéter de cashmere. Sentí su textura al apretarlo con fuerza, no recordaba traerlo. La fuerza sobrehumana del niño me atemorizó, di el suéter por perdido. Pero mayor fue el temor de perder esa textura placentera, esa prenda semejante a un animalito. Tiré del suéter hasta verlo deformado, su color escarlata contrastaba contra el marrón del sendero. Al final, gané. El niño huyó.

Hoy no entendía el por qué de la intensidad de esa textura en el sueño. Tampoco entendía el por qué de mi ira ante la posibilidad de perder una prenda de ropa. Mi guardarropa no tiene prioridad alguna. Pero fui al cajón para verificar que mi suéter gris Oxford estuviera listo para este invierno. Ahí estaba. Al tocarlo con mi mano izquierda la sensación fue diferente. Hace meses que la tengo "medio dormida". Sé que debo ir al doctor. Me falta la ira. O sentir temor ante la posibilidad de que mi mano se duerma para siempre.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Lunes de arcano


Carta de la semana: La Luna

A ratos creo que debería publicar a modo de "updates" los sucesos o elementos que ilustran cada carta semanal. Ocurre que algunos son puente entre una carta y la que seguirá. Pero materializar la intuición en la palabra escrita requiere tiempo que he perdido, acaso en el lago de la Luna.

Creo que los insomnes no duermen por miedo; por miedo a morirse por un momento o por miedo a no "estar". O ante el temor de que algo aceche mientras se pierden en los sueños. El arcano de esta semana abre la puerta al mundo de los sueños, a todo aquello que no se ve a simple vista; pero también muestra la cara oculta de la luz solar.

La Fuerza y El Ermitaño están presentes. La Fuerza ha estado en las últimas semanas. El Ermitaño aparece como la encrucijada, aunque el camino no es el de la claridad ni está en el exterior. El caballero del agua debe encontrar la dirección dentro de sí mismo, aunque tema.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Raúl Navarrete, dulces sueños...


El 5 de noviembre se cumplió otro aniversario luctuoso de Raúl Navarrete. El 5 de noviembre también se cumplió otro aniversario de su nacimiento. Sé que algunos archivos y algunas páginas con su obra flotan en la red. Sé que ojos nuevos lo descubren y lo acunan. Pero temo todavía que su nombre se diluya, que su obra guarde silencio en los libreros polvosos de algunos, o sea devorada por el moho de las librerías de viejo.

Allá, en el cielo azul, pueden encontrar una descarga de la novela El Oscuro Señor y la Señora; y en La Guillotina un poemario que se encuentra en el libro de narrativa (suena raro, pero así es) El sexto día de la creación.

A los ojos que lleguen a las criptas: vayan, lean, y deseen dulces sueños a maese Raúl.

viernes, 6 de noviembre de 2009

40 aniversario


Y a ratos hasta disfruto vivir con mis fantasmas; porque no todos son hielo y fuego. Los últimos días sonrío cada vez que aparece la página de Google. No importa si soy más vieja que Plaza Sésamo, o si los lugares donde canté "El patito de hule" ya no existen, ni sus televisores ni sus habitantes. No importa si la marca registrada del Imperio alteró la falsa identidad del país de mi infancia. O si otros personajes desplazaron a los originales. Yo sonrío al descubrir la nueva imagen en el Google, con la misma dulzura con la que uno lograba sonreir en la infancia. Así, por unos segundos, todo posee la sencillez de los colores primarios y del movimiento de las marionetas.

Y tal vez, ahora que cobre, me decidia a llenar el vacío que dejó mi Monstruo Comegalletas de peluche; el mismo que sufrió un ataque de mi perro perdido, el mismo que me observaba con sus ojos saltones, y que se perdió en alguna mudanza (en aquella en la que uno cree que ha dejado a su infancia encerrada en una caja). Sea.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Lunes de Arcano (atrasado)


Carta de la semana: caballero de copas (invertido):

Lo dicho: con La Fuerza de la semana pasada salimos a buscar nuestro Graal. Aunque extraño a los elementos activos, el agua siempre tiende a estancarse. Y no, en esta historia el río no tiene crecida.

lunes, 26 de octubre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: La Fuerza

La semana pasada escribí sobre la alegoría del Graal y el As de copas. Admito que elegí jugar el papel del rey Pescador, instalada en mi páramo imaginario, en espera de una cura, aun cuando La Fuerza era uno de los arcanos mayores que acompañaban el as. Pero el tarot no es "mágico", no hace sólo muestra.

Hace muchos años leí la leyenda del rey Pescador quien me pareció patético. Realmente pensé que bastaba darle una patada en el culo para que reaccionara. Y nada, mi rey Pescador ha establecido un gran reino en los últimos años.

La carta de esta semana es "una patada en el culo". Y no, no reacciona uno por arte de magia. Pero ayuda dibujar esta imagen sobre el portón del castillo de reino gris que todos llevamos dentro. Me voy a buscar mi Graal.

martes, 20 de octubre de 2009

Calaveras, concurso y algo más


Tras el año sabático del concurso de calaveras en Osiazul, he decidido lanzar una nueva convocatoria. Y este año voy a participar con una dedicada a los habitantes de Bananalandia.

Dicen por ahí que a las palabras se las lleva el viento, pero en este mundo virtual todavía no hay ventiscas. Virus sí, pero tornados no. Aunque no concursen lean las calaveras de los años anteriores. Y digo "años", aunque el ambiente que se respiraba entonces posea los mismos aromas de esta tarde.

Vayan y lean la convocatoria, incluye las ligas a las calaveritas polvosas.

lunes, 19 de octubre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: As de copas (invertido)

El graal es etimológicamente a la vez vaso y libro, lo que le da una doble significación: revelación y vida. El as de copas es el símbolo del amor en potencia; es el receptáculo de la fe y una carta de salud. Creo que cada persona posee un graal propio, de acuerdo a su momento de vida. La carta invertida indica que estamos en su búsqueda, lo teníamos pero lo hemos perdido, o bien urge vaciar su contenido. Para los que conozcan la leyenda del rey Arturo y demás imaginerías que giran entorno a la búsqueda de este cáliz han de reconocerse en alguno de los personajes de dicha mitología.

Los arcanos mayores El Mago, La Fuerza y La Justicia (invertidos) rondan por ahí. Es la segunda semana con el elemento agua. Veamos que trae el cauce.

domingo, 18 de octubre de 2009

Presentación de La Piel Dorada


Y nada, se presenta La piel dorada y otros animalitos. Valdrá la pena porque:
1. La sede es un lugar agradable.
2. Escuchar a Alberto Chimal es bueno para la salud.
3. Mi libro tiene una de las mejores erratas del mundo editorial.

Si pueden ir, adelante:

miércoles 21 de octubre de 2009
19:00 horas
Centro de Lectura Condesa
Nuevo León 91
Col. Condesa, Ciudad de México
Tels. (55) 5553 5268, 5553 5269

jueves, 15 de octubre de 2009

El diario de la tibia (diario íntimo de Roderico)


Querido diario:

Han bastado días y días de lluvia para que los huesos de la cripta exhiban su patetismo. Como era de suponerse las filtraciones hicieron lo suyo, la humedad habitual de estos túneles se incrementó. Y sin más, la mayoría de los esqueletos del lugar fue invadida por una capa de musgo espeso. Y ahora los tristes difuntos han armado una gran algarabía, creen que les ha brotado la "carne de la resurrección". Algunos ya han orquestado una cofradía: "El clan glorioso del hueso resurrecto". Y claro está, mi paciencia tiene un límite.

Bajé hasta las criptas con una generosa dotación de cubetas, agua, cloro y lijas. Alguien debía blanquear a estos huesos necios y sacarlos de su estúpido error. Pero mi ama, siempre pueril, me lo prohibió. Regurgita frases, que si la esperanza muere al último, que si la fe, que si el sereno. Pero sus argumentos de cartón no me conmueven, que no son otra cosa que su terror a la mortalidad.

En lugar de entablar una discusión bizantina con ella he dedicado las últimas horas a montar un bendito sistema de aspersión en los túneles. Ya dejarán de celebrar estos muertos inútiles. Alguien ha de blanquear el entorno, y ese alguien soy yo.

Ya amanece. Es hora de abrir la llave maestra.

En espera de nuevas anécdotas,
tuyo, y egregio,
Roderico.

lunes, 12 de octubre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: tres de copas

Tras las últimas semanas, esta carta me gusta más de lo que solía gustarme. Para mí es una plenitud gozosa. El agua habla del lo emocional, lo creativo, los sueños y la salud. El tres es un número de transformación. La Emperatriz, que estaba presente la semana pasada, sigue aquí; pero también se une el Arcano sin nombre. Lo que haga esta semana debe estar enfocado a mantener esta carta en su posición original. Y como es una carta que implica compartir, deseo que aparezca en los días de quien lea esto. Amor y generosidad, va.

sábado, 10 de octubre de 2009

Carne en su jugo


Cuando niña, no entendía por qué a la Mafalda de Quino no le gustaba la sopa. Nada es comparable a un plato hondo, humeante, de un caldo o una sopa. La sopa logra atrapar la esencia última de una familia, de un grupo social, o de una ciudad toda. Años más tarde comprendí que el cinismo de la niña caricatura era lo que le impedía amar un buen plato de sopa.

Tal vez sólo los verdaderos amorosos logran descubrir universos en algo tan antiguo y tan "simple" como "un plato de sopa". O tal vez sólo los golosos pueden osar comparar una ciudad a tal o cual platillo.

La ciudad de la colina es un plato de menudo, de olor penetrante, querida por muchos, odiada por muchos más. Su aroma es inconfundible, es densa, sabrosa, y encierra las transformaciones y la descomposición en una sola cucharada.

Existen otras ciudades, más accesibles, más cálidas pero igualmente sabrosas. Contrario al cliché, la ciudad de Guadalajara no es mi favorito pozole blanco ni la encarnada birria. Es la carne en su jugo, que nunca había probado, y la que trataré de recrear esta semana.

No sé si regresaré a todos aquellos lugares que he conocido en el transcurso de los años. Como tampoco sé porque tengo fobia de salir de esta ciudad, y de este cuarto en especial. Pero lo que recordaba de la capital de jalisco está intacto. Su esencia no se ha diluído, ninguna mano invisible ha añadido agua al caldo. Es sustanciosa, benigna, buena para el estómago y el corazón. Y en fin, se queda en el menú de lo que me es preciado. Buen provecho.

jueves, 8 de octubre de 2009

Viaje


Contra los designios que me atan a la colina de esta ciudad, me voy de viaje. Sí, Roderico también va al II Foro de Novela Negra, allá, en las tierras del durmiente Raúl Navarrete. Sea.

miércoles, 7 de octubre de 2009

dulces sueños (7 de octubre de 1849)


Spirits of the Dead
Edgar Allan Poe
(1809-1849)


Thy soul shall find itself alone
'Mid dark thoughts of the grey tomb-stone;
Not one, of all the crowd, to pry
Into thine hour of secrecy.

Be silent in that solitude,
Which is not loneliness–for then
The spirits of the dead, who stood
In life before thee, are again
In death around thee, and their will
Shall overshadow thee; be still.

The night, though clear, shall frown,
And the stars shall not look down
From their high thrones in the Heaven
With light like hope to mortals given,
But their red orbs, without beam,
To thy weariness shall seem
As a burning and a fever
Which would cling to thee for ever.

Now are thoughts thou shalt not banish,
Now are visions ne'er to vanish;
From thy spirit shall they pass
No more, like dew-drop from the grass.

The breeze, the breath of God, is still,
And the mist upon the hill
Shadowy, shadowy, yet unbroken,
Is a symbol and a token.
How it hangs upon the trees,
A mystery of mysteries!

lunes, 5 de octubre de 2009

Lunes de Arcano


Carta de la semana: Reina de pentáculos

La frase angular de esta carta es: la reina se conoce y cree en sí misma. Es una manifestación de La Emperatriz. Es pasión antes que idea. Este triunfo es un llamado a la reconocer lo natural, lo que llamamos "las cosas simples de la vida". Es disfrutar lo que tenemos aquí y ahora, apreciarlo. Pero no es sólo una carta de contemplación, los pentáculos indican materialización: la pasión debe plasmarse en el trabajo o en el hijo, real o simbólico. El reino está en lo que la semana presente.

viernes, 2 de octubre de 2009

Por los que sí olvidan


No a la amnesia del pueblo.

jueves, 1 de octubre de 2009

Guardagujas, Aguascalientes


En el territorio de los sueños se lee:

Estoy convencida de que alguien dirige mis sueños. Se ha aplicado en la edición, los efectos especiales, la fotografía y también en el guión. He tratado de ponerme en contacto con el susodicho director, pero todavía no he tenido éxito...

Si quieren seguir la travesía, o leer otras voces, visiten el tercer número del Guardagujas. Este suplemento no tiene desperdicio (y no lo digo por mi texto, ja).

pd: Desde las criptas, gracias por la invitación.