domingo, 21 de marzo de 2010

Azul I


Aún me sueño en el mar, sigo su movimiento con los brazos, rozo la arena con la punta de un pie; y dejo que escape la mirada hacia el horizonte azul que no desea contener o detener nada.
Desde hace días, al caer el sol, escucho el canto de un pájaro. Más que un canto es un aviso, como si descubriera algo, como si anhelara algo. Desde hace días confundo esa voz con la de las aves marítimas. Y acaso la luz de la tarde, que se diluye en la ensoñación, me hace ver el horizonte azul tras la ventana.
He robado varillas y cemento a los miles de muros de esta ciudad. Me he resignado a estrellar la mirada en los aparadores, en las torres que no buscan dioses y en las retinas grises de los que aquí habitan.
Me basta el canto de un pájaro, la luz gitana de la tarde y la promesa del infinito azul que regresa tras la ventana.

1 comentario:

revista dijo...

Erika M, le dejo mi correo: unavezenoctubre@hotmail.com

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