
Y a ratos hasta disfruto vivir con mis fantasmas; porque no todos son hielo y fuego. Los últimos días sonrío cada vez que aparece la página de Google. No importa si soy más vieja que Plaza Sésamo, o si los lugares donde canté "El patito de hule" ya no existen, ni sus televisores ni sus habitantes. No importa si la marca registrada del Imperio alteró la falsa identidad del país de mi infancia. O si otros personajes desplazaron a los originales. Yo sonrío al descubrir la nueva imagen en el Google, con la misma dulzura con la que uno lograba sonreir en la infancia. Así, por unos segundos, todo posee la sencillez de los colores primarios y del movimiento de las marionetas.
Y tal vez, ahora que cobre, me decidia a llenar el vacío que dejó mi Monstruo Comegalletas de peluche; el mismo que sufrió un ataque de mi perro perdido, el mismo que me observaba con sus ojos saltones, y que se perdió en alguna mudanza (en aquella en la que uno cree que ha dejado a su infancia encerrada en una caja). Sea.
40 aniversario
viernes 6 de noviembre de 2009
Publicado por Erika Mergruen en 17:03
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1 comentarios:
¡Viva Google! mmmhhh... bueno, no, mejor no. Con eso de que ahora se dice que será el nuevo "Evil Empire"...
Pero eso sí: ¡Viva Plaza Sésamo! esa con la que también crecí, que atrapaba por completo mi atención y que, como perfectamente describes, me hace descubrir que aún puedo emocionarme al redescubrirlos...
Abrazo!
G.
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