lunes, 13 de julio de 2009

El diario de la tibia (diario íntimo de Roderico)


Querido diario:

Hoy, por la tarde, fuimos a enterrar a la tortuga grande. Abrimos una fosa bajo el rosal con ayuda del cucharón de la sopa. Me he quedado con la duda de si utilizaremos de nuevo tan vital utensilio doméstico. Pero mi ama no anda de humor para dar respuestas. Ella dice que está triste porque se murió la tortu; pero en realidad la culpa la mordisquea. Ella la mató, ya sabes como es, siempre jugando a estar ocupada. La muy tonta, por escribir historias que nadie lee, dejó a las tortugas sucumbir en su putrefacción. Ni modo, por lo menos a la pequeña no la mató.

Creo que la tortu muerta se va a ir al infierno porque justo a la hora que realizamos el entierro el cielo todo estaba enrojecido. Mi ama dijo que era un crepúsculo citadino, pero ella no sabe nada: era el infierno que abría el portón para que la tortu entrara.

Es hora de partir a realizar mis labores domésticas antes de que mi ama se despierte. Ya sabes cómo le gusta el café recién hecho por las mañanas (aunque sus mañanas son relativas).

En espera de nuevas anécdotas,
tuyo, y egregio,
Roderico.

jueves, 9 de julio de 2009

Apio


Como cuando era niña, todavía me maravilla encontrar la rosa oculta al cortar el tallo de un apio. La dejo a la vista mientras cocino, y siempre siento algo de tristeza al arrojarla al bote de basura.

Entiendo la palabra "apio" cuando muerdo una rama crocante o cuando mordisqueo las hojas de sabor picante. Pero dejo de entenderla cuando preparo la sopa que hacía mi abuela: apio rebanado, arroz y caldillo de jitomate. La sopa posee más los sonidos suaves del inglés "celery".

No creo que la sopa de apio sea la mejor receta de mi "sopiario", pero sí es la más entrañable, la de sabor a infancia. He perdido la cuenta de las rosas ocultas descubiertas, pero cada una de ellas me lleva de regreso a la puerta de vidrio de una cocina extinta, a la higuera y a mi abuela frente al fogón.

martes, 7 de julio de 2009

Tras el conteo (en las criptas)


Tras el conteo, aquí en las criptas, yo soy la más sorprendida. Pensé que los huesos eran más sensatos, ya hasta había preparado mi discurso de agradecimiento. Pero el Partido Cerealista perdió. Quisiera decir que aquí, bajo tierra, todo es aullido y desilusión. Pero no, en las criptas hay gran fiesta: los muertos paleros celebran la victoria de Bolsomonstruo.

A estas méndigas creaturas fantásticas no se les puede dar un ápice de realidad porque terminan tomándose todo muy en serio. Mi contrincante no sólo ha obtenido la victoria sino que ha establecido una monarquía subterránea (él como rey, por supuesto).

Soy buen perdedor, pero cualquiera se encabronaría al mirar a Roderico: ha sido nombrado "Monseñor Absoluto de los Nichos". Sí, cualquiera se encabronaría y meditaría en regresar al cielo abierto al saber que he sido nombrada "Bufón Muy Gracioso del Reino (y sus periferias)". Bah, eso me pasa por jugar a la democracia con estos jijos muertos.

domingo, 5 de julio de 2009

A votar


Más allá de mi Partido Cerealista y del mítico Bolsomonstruo, y del barullo en las criptas, hoy sí voy a votar. Y lo repito, no creo en ningun partido ni en candidato alguno. En esta república bananera la democracia es un mal sueño. Y nuestros dirigentes unos estúpidos. Pero hoy me vestiré con mi traje de domingo y andaré la colina: tomaré mi papelito, lo marcaré, lo doblaré y lo arrojaré a la urna. Votaré como homenaje a los hombres y mujeres que dedicaron su tiempo para que en México, el 17 de octubre de 1953, apareciera en el Diario Oficial el decreto en el que se anunciaba que las mujeres tendrían derecho a votar y ser votadas para puestos de elección popular. Votaré como homenaje a aquellos que han tenido la esperanza que no tengo y la fe que sé vano sueño. Hagan lo mismo, vayan, voten por los patéticos rostros de las pancartas o anulen su voto; pero disfruten del acto de hacerlo por sí mismos sin que otros llenen las urnas con falsas cruces o les prohiban hacerlo por ser mujeres. Va.

domingo, 28 de junio de 2009

La cabellera color tabaco...


Como otros niños clasemedieros de la época, crecí entre los iconos televisivos, ciertas marcas de ropa y el tabú sobre varios temas. Los iconos se desdibujaron con el tiempo, a las marcas las sustituyeron otras. Y las respuestas a ciertos temas han llegado con los años.

Como otras niñas clasemedieras, durante una temporada, idolatré mi cabellera. La cuidé, la mimé y la admiré en el espejo más de una vez. Cuando Fabergé introdujo el Farrah Fawcett Shampoo, corrí a la tienda de autoservicio. Nunca deseé una cabellera rubia, pero procuraba obtener un brillo que opacara a la obsidiana. Sobre mi cabello no tenía dudas, aunque usaba ropa que cubriera mi gordura imaginaria, me pintaba para transformar mi rostro ordinario y leía libros para no ser tonta. Esta faceta duró un par de años, fue entonces cuando la conocí: era mi vecina, varios años mayor que yo, con una cabellera color tabaco inolvidable. Nos presentaron nuestras madres, nosotras nos limitamos a saludarnos educadamente. Nunca hablé con ella, no fuimos amigas, sólo éramos vecinas. Yo me limitaba a observarla cuando pasaba por los condominios, admirando su cabellera.

La reconocí de inmediato, mi vecina había sido elegida como modelo del comercial Farrah Fawcet Shampoo: allí estaba, en televisión nacional, agitando con gracia su cabello castaño. Me pareció que se veía más bonita en televisión, aunque en la vida real lucía más joven y más dulce. Cuando me la topaba en los corredores de los edificios trataba de saludarla, pues sentía un extraño orgullo al conocer a la modelo del comercial de mi shampoo favorito.

Pasaron un par de años, porque yo había dejado atrás la pacífica superficialidad para entrar a una adolescencia de autodestrucción. Ya no usaba el mentado shampoo. En aquellos días supe que mi vecina tenía leucemia. La noticia no me cimbró, creo que imaginé que se trataba de algo pasajero o simplemente no quise entender. Después de unos meses veía pasar a la ex modelo, que se dirigía a su universidad, con un tapabocas y una pañoleta en la cabeza de la cual asomaban algunos jirones de la otrora hermosa cabellera.

Fue durante una conversación con un conocido que mi negación se diluyó: él me platicó que solían burlarse de una alumna que todos los días iba con tapabocas y una pañoleta porque estaba calva. Ante las risotadas de mi interlocutor sentí horror. Me limité a decirle que era un estúpido, que el blanco de sus mofas tenía leucemia y que se estaba muriendo. Después de un silencio incómodo seguimos con nuestra cotidiana juventud.

Sin más, observé a mi vecina extinguirse día tras día, hasta que un día dejé de verla en su andar a la universidad.

Mas hubo un último adiós. Salía yo de mi apartamento rumbo a un antro de moda, muy peinada y muy maquillada. Me topé de frente con su padre quien, apurado, la llevaba en brazos. Ella entonces era diminuta, como una niña pequeña, bajo aquella manta. El padre se alejó a toda velocidad meciendo a su niña en los brazos. Ella ya no regresó a casa de aquel nuevo ingreso en el hospital.

Con las años me ha dejado de importar si soy fea, gorda o tonta. Ahora me atormentan otras cosas. Pero aún admiro la belleza bajo sus distintas manifestaciones: en ciertos versos, en los colores de un cuadro, en las notas de ciertas canciones, en la corteza dorada del pan, en los cuerpos, en los rostros o en las cabelleras color tabaco que me recuerdan a aquella extinta.

viernes, 26 de junio de 2009

votovotovotovotovoto

Y no se crean, aunque me gustaría permanecer al margen de las votaciones me resulta imposible. Hoy descubrí que las "promesas" políticas impresas en las pancartas cambian de tono según la delegación que ensucien: las hay más poéticas, mas refinadas o más populacheras. Las fotos también varían: están los candidatos risueños con cara de "soy tu amigo"; los de orgullo nacional de "ven por tu medalla olímpica", los que imitan la "mano dura de la justicia" y gritan decididos "seguridad o renuncio" (este es mi favorito, juar, juar). Y nada, me preocupa no poder mantenerme al margen y dejarme de bromitas estúpidas. Pero, entre las caras de estos parias y la ausencia de mi cereal colorido, la cordura se desvanece.

Por principio jamás votaría por la hipócrita derecha ni por la traidora izquierda ni por la decadente dictadura ni por los verdes timadores ni los partiditos comodines. ¡Mierda! pero por algo debo de votar (y comer cereal al mismo tiempo).

Por fortuna, aquí en las criptas, para todo hay solución. Hemos decidido crear nuestro partido, imprimir nuestras planillas y hasta formar centros de capacitación allá en los nichos. Todo aquí es fiesta y movimiento. Mañana saldré a las calles a repartir mis folletos (y de paso compro mi cereal):



¡¡VOTA ASI: Partido Cerealista Mexicano!!

Nota: Y para que no se diga que el PACEM es un partido único y que nuestras elecciones son anti democráticas, bolsomonstruo se ha ofrecido como contendiente:


¡¡O VOTA ASI: Bolsomonstruo!!

¡¡Urnas, urnas, urnas, ra, ra, ra!!

martes, 23 de junio de 2009

Democracia sin cereal, pero con monstruo


No logro encontrar paz. Hoy regresé al supermercado y sin superar mi fobia contra mi otrora cereal favorito. Y a esto se ha sumado una terrible certeza: todos los candidatos han desaparecido. Estoy segura, porque sé de estas cosas, pues he dedicado tiempo a leer y meditar sobre la imaginería de los pueblos. Así es, es triste decirlo, ademas de la ausencia de cereal en las criptas nos hemos quedado solos, a la deriva: los candidatos se han ido.

Me ha bastado observar la avenida para encontrar pruebas del abominable crimen. Sin duda esto ha sido obra de un bolsomonstruo.

Para los neófitos: el bolsomonstruo es una inmensa bolsa de plástico -llena de basura, por supuesto- que suele dormitar en el día en cualquier terreno baldío; pero que de noche sale, rodando, a cometer sus fechorías. Oriundo de las grandes ciudades, el bolsomonstruo no conoce límites en lo que a su hambre se refiere. Succiona, masca, tritura y deglute cualquier inmundicia; para luego regurgitarla y colgarla sobre los postes de luz. Los hombres, tan impresionables, suelen entrar en trance ante el colorido de dichas secreciones.

Sólo queda lamentarse y guardar luto por los caídos. El bolsomonstruo ha devorado a los candidatos. Sus restos han quedado ahí, en las pancartas que inundan, nauseabundas, los postes de la colina. ¡Maldito seas, bolsomonstruo! Y aquí, en las criptas, nos hemos quedado sin el consuelo del cereal crocante. Nada se puede hacer ante tal devastación.

jueves, 18 de junio de 2009

Democracia, aves y cereales


1. En estos días en los que la palabra democracia es masticada y escupida por todos hasta que se convierte en un bagazo insípido, he decidido ser democrática. Había olvidado un partido, la imagen me reivindica.

Hace un par de días recibí la llamada de una grabadora. La señorcita del partido verde me invitaba a dejar de desperdiciar mis impuestos en mantener criminales en las cárceles mexicanas. Como solución me ofrece ser verde y votar por ella. Y ella, como una madre amorosa, lleva de la mano la propuesta de la pena de muerte. He de decir que la mentada grabación tenía el tono de quien trata de explicar algo a un estúpido: a ver, imbecilita, la pena de muerte va a ser justa, porque nuestros jueces son los únicos que la pueden aplicar, y ellos son justos, muy sabios, únete, diles a tus amigos y familiares, anda, pequeña, anda y ve.

Sé que la gente es estúpida, basta mirar bananalandia para darse cuenta. Sí, la gente es estúpida: no logran ver que los criminales de altos vuelos se echan volados con la muerte a diario, y que un volado más no los va a amedrentar. La pena de muerte no soluciona nada, nada, entiendan na-da. Los "malos" no temen a su mortalidad. Pero los demás, los "buenos", viven aterrados; y la forma más burda para quitarse el miedo es creer que se posee a la muerte, aplicándola.



2. Días atrás los verdecitos me parecían una caricatura. Pero ahora les tengo respeto, mas no se confunda, lector: mi respeto es el mismo que le tengo a las alimañas ponzoñosas. Basta conocer un poquito de historia para saber que la catástrofe surge de aquellos que siembran miedo.

Me horroriza un partido que toma como emblema una especie protegida y al mismo tiempo riega las ciudades con su basura promocional. Me asusta un partido que se hace llamar "el partido de la vida" mientras eleva su estandarte de muerte; porque en la contradicción asoma, con descaro, la manipulación.

Pero el atucanado partido tiene su mérito, pues ha logrado usurpar el peldaño del partido por el cual nunca iba yo a votar. Sí, tiene su mérito, pues también han logrado que dude ante los anaqueles del cereal: ahora compro un cereal más sano y temo llevar a casa los aros radiactivos que tanto me gustaban. He imaginado que el buen Sam, el tucán, se transformará en ave de mal agüero y planeará por la casa chillando con la misma vocecilla de la grabación aquella.

3. Extraño el cereal afrutado y crocante. Decido masticar democracia, como todos en nuestra república bananera. Los partidos existirán siempre; a pesar de su desinterés por el bien común, a pesar de su descarada ambición, a pesar de sus mentiras y sus falacias, a pesar de su oscuro interés al desear que la gente siga estúpida y temerosa. Y no sé, la democracia es una pesadilla de la que nadie quiere despertar.

domingo, 14 de junio de 2009

Yo también pido...


Y a esperar. Veremos si cuajan las gelatinas...

jueves, 11 de junio de 2009

del voto y papeles varios


Por azares del destino, hoy fui a dar una clase a una biblioteca pública. Se trata de una edificación grandísima y hermosa. Personas de todos los colores entra y sale. Y sí, todavía existe gente que dedica su tiempo libre a buscar libros o a asistir a círculos de lectura.

Por azares de otra índole, entré a los sanitarios de dicha biblioteca: dos espacios con lavamanos y uno oblongo a modo de galerón de letrinas. La higiene es precaria y muchos de los cubículos están fuera de servicio. En ninguno de ellos hay papel higiénico, ni siquiera un mísero cuadrito.

Hay agua corriente tanto en los excusados como en los lavamanos. Pero las manos se deben secar al aire, agitándolas. Y si uno trae libros, debe secarlas aleteando (para mayor velocidad).

Enfin, es peor traer la inmundicia propia contenida. Pero al terminar la clase, de regreso a casa y con un ansia añeja de papel, me dediqué a otear las avenidas: en ellas flotan, papalotean y colorean cientos de pancartas, espectaculares y demás artículos promocionales con los rostros y logotipos de los partidos políticos mexicanos que piden nuestro voto en las próximas elecciones.

He querido conocer el costo de toda esta estúpida publicidad para hacer el cálculo exacto de cuántos papeles higiénicos se podrían comprar para abastecer la biblioteca visitada. Estoy segura de que nos alcanzaría hasta para un secador de manos. Y como los ilustrados somos compartidos, donaríamos lo que sobrara a escuelas, hospitales, asilos y demás estancias gubernamentales.

Lo sé, mi reclamo tiene tintes de patética burguesita. Pero la gente que busca ampliar su horizonte, buscar nuevos canales de comunicación y deja las urgencias de lo cotiano para conocer la palabra escrita merece, mínimamente, un pinche papel higiénico en los sanitarios. Mujeres, niños, hombres y ancianos agradecerían los cuadritos afelpados.

Cuando las elecciones terminen cada partido político debería tomar sus kilos de plástico y cortarlos en cuadritos para abastecer las salitas de baño de sus candidatos; y a cambio darnos los rollos del preciado papel para usarlo en lugares más ilustres.

Lo sé, soy una burguesita patética. Sin embargo, a ratos creo en la gente y en su impulso por saber. Por que en ello nos va la transformación.

No se engañen, mi papel higiénico sólo es una alegoría de todas las carencias, de todos los vacíos y de todos los absurdos que ocurren en esta república bananera. Pero mi deseo de que nuestros futuros diputados se limpien el culo con sus afiches, no es metáfora, es una cita textual.

Y en fin: el voto nulo, el voto útil o la abstención, dan lo mismo, al final todo se va por el retrete (menos los ganadores de la rifa, mierd...).

martes, 9 de junio de 2009

Laberinto


Aquí, en las criptas, estamos los que creemos, con fe ciega, que el laberinto del Minotauro no existe ni existió en una ciudad extinta ni tras los muros de una isla.

Aquí, en las criptas, el laberinto es una espiral dulcísima; sin encrucijadas, sin esquinas y sin puertas secretas.

Aquí, en las criptas, estamos los que sabemos que el fin es la última certeza. Pero para nosotros, el último recorrido de nuestro laberinto nos llevará a la muerte azucarada que otros temen saborear.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Relax en la criptas


He encontrado el método de relajación perfecto. Bastó encontrar la forma de enterrar una lista de música en las criptas. Ahora puedo venir, darle "play" y ver bailar al imbécil del Roderico por horas. Todo es paz en las criptas: los gusanos zigzaguean extasiados, los huesos crujen con ritmo, y nunca la putrefacción fue tan acompasada.

Aunque temo quedarme en el loop y perder el tiempo, sin hacer absolutamente nada. Pero eso es otra historia...

¡Baila, maldito!

lunes, 25 de mayo de 2009

Tantarria

Le tengo adversión a las chinches, y a todo bicho que se les parezca. Esos vientres regordetes y triangulares plagados de patas y antenas me provocan pesadillas. Y mi adversión llega al odio, a la discriminación, a sueños de holocausto.
Me topé con las tantarrias en mi último viaje, son una chinche mayor. Cumplen con los cánones estéticos, y todavía más: exhiben un patrón y colorido inauditos, calculados para que el instinto animal reaccione ante la posibilidad del peligro. Mas todo es un engaño: las tantarrias son comestibles, como los jumiles.

Creo que odio tanto a estos animales que no tengo empacho al devorarlos. He comido jumiles y disfrutado de su cuerpo crocante y su sabor exquisito a sal yodatada. Dicen que las tantarrias son más suculentas. Me hubiese gustado probarlas sobre tortilla de maíz y ahogadas en salsa. Pero sería incapaz de realizar la recolección de tales alimañas, de tomarlas con la mano y alejarlas de su hogar-mezquite.

Tal vez en otro viaje alguien más realice la tarea. Entonces las morderé, las trituraré y les haré sentir mi fobia cuando se deslicen, muertas, por mi garganta.

La gula sí es un pecado, y la más oscura de las perversiones. Lo admito y no me persigno.

jueves, 21 de mayo de 2009

de la inmovilidad


Hubo tiempos en los que la movilidad, el descubrimiento, el asombro y los grandes sucesos son urgentes, casi vitales. Son tiempos pasados que han quedado presos en el territorio del ensueño.

Aquí y ahora basta el trinido de un pájaro que no veo; los verdes tras la ventana; la canción que se repite una y otra vez sin que pierda el alma.

Sólo la memoria queda, el privilegio de regresar a lo que ha sido. Me quedaría por siempre flotando entre mis fantasmas.

Pero sé que es imposible. Me basta observar la fisura del vidrio de mi ventana para saber que la fragilidad de mi limbo cotidiano es inevitable.

viernes, 15 de mayo de 2009

llueve en la ciudad


Ha llovido como sólo frente al mar llueve; por una noche la ciudad transforma su asfalto y sus varillas en arrecife y pestañas de sirena.
He tomado la regadera y me he puesto a regar las plantas, como tratando de engañarlas para que no vieran la lluvia.
Las imagine arañando el vidrio de las ventanas, desperezando las raíces, rompiendo en mil pedazos el barro de sus macetas. Las vi desprenderse de su prisión, reptar por el friso y escurrir por la fachada del inmueble para ahogarse en el patio alberca.
Debí beber también de la regadera porque he deseado salir y correr bajo la lluvia. Correr y huir por las calles, ahora mareas imaginadas, para perderme en alguna alcantarilla que me lleve al foso donde habitan los peces abisales de la ciudad.

(Imagen: Amantes y flores, de Marc Chagall)

miércoles, 13 de mayo de 2009

las memorias del agua


Desde que abandoné el aljibe no he escrito ningún verso, como si la voz interior se hubiese quedado allá arriba flotando con los otros ahogados.

Resulta tan distante el impulso cotidiano de construir versos. Todo se ha quedado, allá arriba, en el agua.

Aquí y ahora otras voces son las que hablan, las de los personajes que me acompañan y que no son sino mis propias fantasmas; y los fantasmas no queridos de otras personas que decidí adoptar.

Allá arriba, la calidez de los otros me era vital. Aquí abajo me bastan estas voces, los demás son recuerdo. No hay amados ni amantes ni amorosos. Y sí, por ello, ya no escribo versos.

domingo, 10 de mayo de 2009

Feliz Día de las Madres


Sólo a las mamás lindas...
como yo, muahaha...

viernes, 8 de mayo de 2009

Círculo de lectura: Edgar Allan Poe


Parece que ahora sí arranca el círculo de lectura sobre Edgar Allan Poe en el Centro de Lectura Condesa.

Iniciamos este sábado 9 de mayo de 2009. Consta de 8 sesiones sabatinas, quincenales, de 13:00 a 16:00. Cada sesión es independiente. La selección de lecturas va desde el cuento y la prosa hasta la poesía y el ensayo de Poe. Alternaré sábados con maese Alberto Chimal.

Y este sábado no se pueden perder a Alberto Chimal comentando "La máscara de la muerte roja", cuento ad-hoc con la plaga.

Para mayores informes vayan a Nuevo León 91, en la colonia Condesa. O llamen a los teléfonos: 5553 5268 y 5553 5269. Y si lo anterior les da pereza envíen un correo electrónico: cnl.clc@correo.inba.gob.mx.

lunes, 4 de mayo de 2009

El enemigo común o la nave de los locos reloaded


Las autoridades pertinentes no deben, de ninguna forma, detener nuestro destino de "apestados". No hay nada mejor que exhibir nuestra letra escarlata, ondear la bandera del jinete, lucir nuestra potencial devastación. Entonces, silencio, no nos defiendan mezquinos.

A partir de hoy construiremos nuestra nave de los locos y nos haremos a la mar. Causaremos susto, temor y repulsión. Nos despedirán de los puertos a pedradas, nos arrojarán desechos humanos y aun intentaran prender fuego a nuestra nave. Pero nosotros sortearemos la maldad humana y zurcaremos los mares todos. Y ocurrirá que el mundo entero señale nuestros rostros; y los viejos contarán leyendas.

Y sólo así, mexicanos tibios, tendremos un enemigo común. Ya no seremos chilangos ni regios ni tapatíos, sólo seremos "mexicanos". Y ondearemos nuestra bandera con la añorada "identidad". Seremos uno en nuestro barco de locos, más vivos que nunca, listos para escribir nuestra travesía verdadera.

domingo, 3 de mayo de 2009

Tú te puedes sentir mal, pero no te puedes enfermar


Y así, sin más, imaginé estar enferma. Y no necesariamente de influenza, me aventuré más allá: cáncer, sida... No, no podría ir a un hospital privado pues no soy heredera ni tengo seguro médico. Aquí no hay billetes como en muchas casas de mexicanos. Mi enfermedad ficticia sería como echarse un volado con la muerte: cara o cruz... No, no existe un seguro social con las dimensiones para cubrir la salud de todos.

Tengo la certeza de que el H1N1 es real, de que no es un complot. Y todo aquel que crea esto está pendejo, le duela a quien le duela. Siempre me han aterrado los pendejos con iniciativa. Hoy me aterran aún más. Parece que nadie observa la ciudad o el país entero.
La gente muere a diario, es inevitable, a eso venimos todos. Pero muchos mueren por falta de atención médica, ya sea por ignorancia o porque no tienen acceso a ella. Y sí, la historia de la humanidad dicta que los pobres mueren primero, o eso nos gusta creer. Pero en México ¿cuánto se necesita para ser "pobre" en lo que se refiere a atención médica? En México ¿cuántos millones somos pobres en lo que se refiere a atención médica?
Y no sé, se antoja empezar a responder estas preguntas y dejarse de lloriqueos burgueses. En los días por venir seguramente todos regresaremos a nuestras actividades laborales, a nuestros ires y venires en la gran ciudad. Iremos a comer al restaurant, veremos una película de estreno y cobraremos el cheque que nos da la "felicidad". Y todo quedará atrás: mi encabronamiento, la pendejez y las preguntas sin respuestas.
Y aquí un artículo que me refresca, lejos de complots, lloriqueos pendejos o manipulaciones políticas: a leer.

jueves, 30 de abril de 2009

Hasta la madre


1. Neta, me tienen hasta la madre con sus espantos y sus quejas. No sé de qué se aterran, ya tenemos una pandemia años ha: SIDA, AIDS o como quieran llamarle. No existe cura, no hay vacuna y -pa que me salga chingón mi ripio- pulula. Y nadie se asusta, porque es tabú. Tranquilitos, de todas formas se van a morir algún día.

2. Y no sé, como me la paso encerrada en La Colina me da los mismo que me guarden. Aunque me preocupa el sustento, lo que iba a cobrar en un mes llegará en Navidad. Pero entiendo, yo también tuve la urgencia de andar "afuera" huyendo de mí misma hasta que descubrí que soy muy divertida. Aprovechen el encierro para verse frente al espejo ( aver qué tiznados encuentran).

3. Y sí, se antoja que todos le vean el rostro a la muerte, que palidezcan, que reciban una patada en el culo de la huesuda para que sean buenos como el pan.

4. Mañana será otro día. Todos habrán olvidado. El Cristo de La Salud regresará a su nicho. Y los sesos tibios regresarán a su cotidianeidad.

pd: ¡Feliz Día del Niño!

martes, 28 de abril de 2009

De la fragilidad


Y así de pronto, en nuestras travesías cotideanas, nos topamos con la fragilidad. Hoy he visto un cuerpo que me ha recordado otros ya desaparecidos: volátiles por el crematorio o tierra de gusanos. Era un cuerpo pequeño, con la delgadez de un enfermo terminal. Y así, sin piedad estúpida, he deseado sanarlo y devolverle la luminosidad.
Y ocurre que justo cuando reencontramos nuestra humanidad algo o alguien la destruye. He visto a dos seres con sus inútiles cubrebocas, y su actitud de casta superior obligar al cuerpo frágil a quitarse del camino. Yo me limité a tocar la espalda aquella que parecía de cristal, en lugar de arrancar los escudos de aquellos rostros para escupirles y desearles el exterminio. No hay modo de amarlos, los odio a todos... mueran malditos.

lunes, 20 de abril de 2009

el sueño regresa



Creo que el sueño de meses ha decidido retornar. Como un hijo pródigo regresa a las pupilas, a los párpados y al esternón. Ha aparecido en un punto y coma, como un caballero silencioso que empuña su espada para evitar que lleguemos al final.

No puedo continuar el párrafo. La culpa es del sueño.

Me voy a dormir. Los párrafos que no he escrito deben estar esperándome en el atardacer.

A dormir, tal vez el sueño quiere contarme algo. O sólo teme al final de esta historia inútil.

jueves, 16 de abril de 2009

Coil - Love's Secret Domain

Esta es LA canción de Coil...

domingo, 12 de abril de 2009

Pascuas en la cripta


Para nosotros, los habitantes de la cripta, el Conejito de Pascua guarda el misterio de la creación.

(risas)

Está bien, y también de los chocolates en forma de huevo. Uno que trata de ser místico y no lo dejan, bah.

sábado, 11 de abril de 2009

De la cima a la sima



Y ahí anda la migraña, balanceándose en la balaustrada. El par de cafiaspirinas no logran detenerla del todo. Quiere saltar, batir alas y volar por la bóveda craneal.
Las cafiaspirinas ya no hacen lo suyo como años atrás.
Queda amarrarla con vil voluntad.
A los cuarenta y tantos el último estallido hormonal la vuelve hiperactiva. Se emociona con nuestra segunda (y última) adolescencia , como si presintiera el declive que se vislumbra justo al final de esta cima. Como si supiera que en los años venideros, al saltar de la balaustrada, se estrellará contra el suelo de la vejez.
Diviértete mientras puedas, jija.

(afiche: Luciano Achille Mauzan)

miércoles, 8 de abril de 2009

Otra Pascua

Para estas fechas, hace muchos años, ya teníamos listos los cascarones de los huevos. Tardaba un par de meses en juntarlos porque aquí en la colina no todos comemos huevo. Siempre fueron blancos porque se podían entintar mejor con la mezcla de agua, vinagre y colorante vegetal que dejaba el lienzo preparado para que mis hijos trazaran historias con el pincel. Además los rojos me daban asco pues siempre contenían partículas que semejan embriones.

Este año (como el anterior, y el anterior, y el anterior) no hay cascarones listos. Los niños se acabaron. Ya no tengo que abrir los huevos por un extremo, con cuidado, para evitar fisuras. Ni siquiera tengo que abrirlos, la mayoría terminan caducando porque aquí en la colina se come huevo muy de vez en vez.

Ya no ocupo mi tiempo en cosas de niños. Ya no hay nada que me distraiga de mirar el vacío en los otros, tan similar al de aquellos cascarones de Pascua; y tan opuesto porque nadie nunca lo entinta para trazar historias con un pincel.

martes, 7 de abril de 2009

El emisario



Y tal parece que esta sesión de trabajo no llegará a buen término. No he dejado de rascarme desde que apareció el ciempiés. No importa que aún vea de reojo su cuerpecillo despanzurrado, tengo comezón y no quiero bajar las piernas de la silla.

Apareció sin previo aviso, sin la decencia de brindar ese momento en el que observamos distraídos un rincón para detectar unas antenitas o adivinar unas extremidades en sospechoso movimiento.

Se exhibió sin más, justo en el momento en el que dirigí la mirada a mis pies, como si fuera a encontrar las palabras en mis uñas pintadas. Y ahí estaba él, raudo; pero no lo suficiente para salvarse de mi zapato.

La comezón aumenta y oteo el suelo a cada instante, sin poder concentrarme en esta sesión de trabajo. Empiezo a creer que el espíritu del maldito insecto me está haciendo cosquillas, pues él conoce mis fobias.

Y ni modo de fumigar a esta hora; además los matabichos sirven con los insectos vivos, no con los cuerpos de los que han sido ajusticiados con la suela de un zapato.

Ni hablar, me voy a bañar, a ver si el agua purificadora me quita de encima al fantasma del ciempiés: ¡pinche muerto, váyase por la coladera, tengo que cumplir con mi sesión de trabajo!

lunes, 6 de abril de 2009

El borrador




Después de muchos años he terminado el borrador de mi primera novela. No creo que sea la novela del siglo ni que llegará al proceso de edición. Pero todo esto ha dejado de tener importancia, hace también muchos años.
En los últimos días he descubierto este deseo implacable de que existiera un gran botón de pausa, el cual de alguna manera materializé en los últimos años. Y en mi postura de dios omnipotente me dediqué a construir diques por doquier. Pero las crecidas son inevitables. Y tal parece que el invocar personajes acelera los procesos. Y ya no hay vuelta atrás, el botón de pausa se ha desvanecido y sólo queda el vértigo de los días que ha de desaparecer cuando alguien nos despierte.

sábado, 4 de abril de 2009

The Residents - Gingerbread Man

De mi Top Five de The Residents, la animación es hermosa.

viernes, 3 de abril de 2009

de la sórdida esclavitud



Y sí, hoy nos toca salir a las calles; de la Colina hasta el Centro, o casi centro de la ciudad. Editorial Almadía presenta la primera novela de Alberto Chimal, en el Hotel Virreyes. Dirección: Izazaga No. 8, esquina Eje Central Lázaro Cárdenas. México, D.F. Hora: A las 7 de la noche. Vayámos, jijos...

jueves, 2 de abril de 2009

Despabílese


Si usted desea, quiere o requiere, con gran urgencia, despabilarse, ande, vaya y empútese; no algo o un poco sino harto, mucho, en demasía. Ande, encabrónese hasta que le hierva el seso y disfrute de esas horas extras que se suman a su insomnio.

miércoles, 1 de abril de 2009

Abril


APRIL is the cruellest month, breeding
Lilacs out of the dead land, mixing
Memory and desire, stirring
Dull roots with spring rain. (...)
T.S. Eliot, The Waste Land (I. The Burial of the death).

martes, 31 de marzo de 2009

Intuición


Y uno intuye que debe cerrar todos los archivos, cerrar el programa y apagar la PC cuando al buscar qué diablos es un carat se queda contemplando el brillo de las piedras; y lee sobre el color incoloro que suele ir al amarillo; y ríe ante los verdes, los rosas y los azules a los que llaman fancy diamonds. Y aún más: se pierde en el número ocho, en las ocho flechas y los ocho corazones que los talladores han aplicado para sacar al demonio que vive en estas piedritas. Y uno intuye que algo no está bien si siempre ha odiado el cliché de los diamantes; aunque descubre que el corte Princesa es el más bonito.


Y uno intuye que debe cerrar todos los archivos, cerrar el programa y apagar la PC cuando al buscar qué diablos es un carat ha llegado hasta la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Y contempla la imagen con una casi alegría mística, aunque uno es impío y anticlerical. Y recuerda las imágenes de corazones sangrantes que la acompañan y guardan desde la infancia, sólo para desear volver a la sombra de una higuera extinta y jugar a que nadie a muerto. Y la palabra carat ya no tiene sentido ni el texto que requería esa información, porque a uno le gusta el corte Princesa y hasta podría elevar loas a la imagen del corazón.

domingo, 29 de marzo de 2009

La fiesta


Hago lo que puedo, trato de irme a dormir antes del amanecer. Pero a las dos horas, sin más, me despierto. Y hoy me desperté con doble vacío: vacío de tripa y vacío de esternón. Ahí estaba en el sueño, entre rostros conocidos y desconocidos, entre nombres con rostro y nombres cuyo rostro no he visto. Había todo lo que ha de tener una fiesta: mesa, vasos, música y comida, mucha comida; tanta que estaba apilada en un cuarto. Dentro de cajas estivadas con peligro esperaban pasteles de muchos sabores, lasagnas y ravioles, y gran variedad de antojitos. Tuve que mover una pila porque el pastel de chocolate (tres capas y chantilly inmaculada) se había quedado hasta atrás.

Me dirigí a la mesa, abrí la caja y serví tres rebanadas. Resultó que era una fiesta de bienvenida pues Óscar y Marcela habían venido a México. Abracé a Óscar y el muy jijo me dijo que yo estaba más gordita. Tomé el rostro de Marcela por las mejillas y le dije que era igualita a sus fotos. Ella no me dijo gorda, sólo sonrió, mostrando unos dientes parejos y tan blancos como el papel fotográfico. Y nos reímos, y devoramos nuestro pastel.

Me despertó el hambre. Tuve el impulso de ir a la cocina a servirme un trozo del pastel de tres capas y chantilly inmaculada. Pero todo había sido un sueño. Aquí no hay pastel. Y Óscar y Marcela nunca han venido a México. Me ha dado tristeza, mis días tienen más el dulzor del aspartame que el del azúcar santísima; un dulzor nauseabundo al principio y un amargor al final que se queda todo el día.

viernes, 27 de marzo de 2009

Hijos míos, a partir de hoy seremos pendejos

No hay modo, aunque trate de esconderme y de hacerme pendeja el exterior insiste en su exhibición. Por allá, en otros lares, me topé con la cita de nuestro secretario del Trabajo:

Para el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, la pérdida de 370 mil empleos al cierre de 2008 y principios de este año obedece a un ciclo normal de la economía, pues los meses de diciembre concluyen contratos de trabajadores eventuales. También recomendó a los padres de familia alentar a los hijos a estudiar “no lo que les guste”, sino lo que demanda el mercado laboral, para no ser “corresponsables de historias de fracaso y frustración”.

Y antes de asustarme quiero creer que esto es una errata, que tal vez los periodistas targiversaron las palabras del H. señor, pues en la nota periodística (La Jornada) no leo a los periodistas escandalizarse de tal afirmación. Pero temo que los periodistas no ejercen su labor crítica o no tomaron su café mañanero.
Y antes de asustarme quiero creer que el Secretario encargo su discurso a su equipo de trabajo por lo que estas pendejadas son responsabilidad de los redactores y no del señorcito en cuestión; y los redactores cometieron un humano error. Pero temo que el señorcito fue el que contrato a tan talentoso personal y que su equipo sólo es el reflejo de lo que tiene en el seso.
Y antes de asustarme quiero creer que estoy dormida, que esto es un mal sueño y que en bananalandia los políticos no son pendejos, ni llegan a sus cargos porque sus amigos andan en la cúpula del poder. No, reciben sus cargos porque son los más aptos...
Y no, estoy bien pinche despierta y en unas horas les diré a mis hijos: Hijos míos, a partir de hoy seremos pendejos, no vamos a estudiar nada, no vamos a pensar nada, no haremos nada porque en bananalandia no habrá demanda laboral pues el crecimiento económico será negativo y para llegar a la cúpula del poder basta ser pendejo. Entonces vivan tranquilos, hijos míos, seamos felices, a partir de hoy seremos pendejos.

PD: Estimado Javier Lozano Alarcón, la historia de fracaso y frustración la escribe gente como usted ¡Viva el tercermundismo!

martes, 24 de marzo de 2009

El diario de la tibia (diario íntimo de Roderico)



Querido e inmaculado diario:

La semana inicia sin novedad. Aprovecho estos minutos para escribir estas líneas, justo cuando he terminado de limpiar la cocina y me he robado (tomado) una bolsa de dulces. Aquí me tienes, hasta altas horas de la noche, en espera de que mi ama se duerma. Me dice que tiene mucho trabajo, pero yo no lo sé de cierto: es patética, dice que hace todo y no hace nada, lleva horas viendo el monitor y fumándose sus nauseabundos mentolados sin tocar el teclado.

De repente reacciona y se dedica a imprimir documentos, creo que para sentir que hace algo y es muy útil. Cuando se distrae yo los leo. Son nimios, tan mentolados y patéticos como su personalidad. Pero no los rompo, sólo dejo huellas de caramelo sobre la superficie del papel malgastado.

Ella no se da cuenta, y regresa a su estado primero: observa el monitor y se ahoga en su humo mentolado con cara de que quiere hacer todo pero de que logra siempre la nada.

No sé si consolarla o darle una patada en el culo. En fin, me voy a limpiar el cenicero.

Tuyo, y egregio, Roderico.

lunes, 23 de marzo de 2009

All things pass into the night

You told me, i see you rise
but it always falls
i see you come, i see you go
You say: " All things pass into the night"
And i say "oh no sir, i must say you're wrong,
i must disagree oh no sir, i must say you're wrong
Won't you listen to me?"

You told me "I've seen it all before
been there, i've seen my hopes and dreams
all liying on the ground"
i've seen the sky, just begin to fall
and you say "All things pass into the night"
and i say " Oh no sir, i must say you're wrong,
i must disagree oh no sir, i must say you're wrong
Wont' you listen to me?"
Goodbye horses, i'm lying over you
Good bye horses i'm lying over you

domingo, 22 de marzo de 2009

Putrefacción selectiva

Por cuestiones laborales, tuve que releer Sinuhé, el egipcio de Waltari. Fue una lectura veloz que me ha dejado una sensación de vacío. No reviví el asombro que me causó hace años, muchos ya. Toda lectura tiene su espacio y su tiempo, pero se antoja poder conservar aquella baja pasión que me provocaba traer el libro para arriba y para abajo ante la imposibilidad de interrumpir su lectura. Sí, se antoja entrar a la Casa de la Muerte con todo aquello que no queremos olvidar, entonces macerarlo en brebajes conservadores, arrancarle los órganos para dormirlos en urnas y cobijarlo con lienzos de lino. Y no guardar nada en templos majestuosos sino llevar todo a casa, colocarlo en la mesita de noche, en el sillón de la sala y en algún anaquel del refrigerador. Y se antoja sólo conservar lo que resulta caro, porque lo otro debe ser alimento de gusanos; lo otro debe ser el corro de la Danza Macabra que a ratos nos atormenta pero que al final sucumbirá pues el olvido no es otra cosa que una putrefacción inevitable.

viernes, 20 de marzo de 2009

De chocolate y lechugas

He creado un personaje que es algo antojadizo. A veces camina por las calles de la ciudad, otras veces divaga sobre cotidianidades; y las más estudia y escribe sobre comida. No sé si el personaje ha cobrado vida y voz propia; lo que sí sé es que me acarrea problemas con este asunto de cuidar la dieta.
Cada vez que escribo con él me da antojo, entonces corro a la cocina y tomo agua o un puñado de pasitas.

Pero hoy el personaje andaba muy inspirado, o yo muy compulsiva: del antojo pasa al hambre inmensa. He ido al refrigerador para preparar un crocante plato de lechuga. Pero, por favor, quién chingaos va a elegir el recipiente de la lechuga, lavadita y desinfectada, si a lado suspira la última rebanada de pastel de chocolate. Y no sé, a lo mejor tengo suerte y tanta azúcar me da sueño; y dejo que mi personaje termine sólo su crónica mientras yo me duermo a buena hora. Mientras me dedicaré a sacudir las migas que han caído sobre el teclado.

NOTA: agradecemos, mi personaje y yo, a la pastelería Los Tulipanes por elaborar pasteles perfectos mientras yo no tengo tiempo de hacerlos.

domingo, 15 de marzo de 2009

Heaven On Their Minds

Tal vez sea esta la escena que más me ha impresionado, el rostro más ináudito que he visto y la voz más significativa que me ha acompañado desde la infancia. Vi esta película por primera vez cuando era niña, iba de la mano de mis dos hermanas mayores. Recuerdo que en el cine nos detuvieron, creo que era demasiado pequeña para entrar. Pero entré.
En casa tuvimos el soundtrack, eran discos de vinil: uno negro y otro verde, transparente, hermosísimo, toda una novedad. No sé cuántas veces escuche los malditos discos.
Después de toda una vida nunca he dejado de tararear esta canción en silencio, ella regresa de modo recurrente.
Hace poco vi la película, de nuevo. Mañana la veré otra vez. Nunca he entendido por qué no he tratado de comprar aquellos discos (ahora en CD), por qué no he guardado el video en mi compu, por qué no tengo el DVD; o por qué nunca hablo de ello.
Y creo que ahora ha dejado de ser un secreto porque en este momento entiendo lo que intuí de niña: esa sensación de ver el rostro del sin sentido en un paraje desierto. Necesito esos discos.

martes, 10 de marzo de 2009

amiguito de insomnio


Es definitivo, tengo un amiguito de insomnio. En algún lugar de la colina hay otro imbécil despierto. Hace unas horas escuché martillazos y ahora me llegan melodías diversas y una voz, casi tan desentonada como la propia, que las acompaña. Y tal vez el insomnio es obra de un virus, pero como no muta se me antoja más que la fuente sea una bacteria. Y sí, hay otro infectado por ahí. Imagino que terminó de colgar unos cuadros. O, el muy místico, armó un ejército de crucifijos. Mi amiguito me está animando a subir el volumen de mi compu, así se daría cuenta que alguien más está despierto. Ya lo veo, pelando los ojos, muy asombrado; o aterrado al saberse descubierto.
Sí, amiguito, yo soy testigo de tus tropelías. Me pregunto si sientes algo de compasión por los durmientes. Yo sí, aunque sea poquita: cabrones durmientes, abran los ojos para que los devore la bacteria nocturna. Todos infectados estaríamos más contestos. Pero no, la sola idea me aterra.
Y sigue con su desmadre. La verdad este amiguito de insomnio no me cuadra, ya desmadró el silencio. Y si hubiese una multitud de amiguitos del insomio al fin lograría dormir de noche sin mayor esfuerzo. Y despertaría cuando tuviera la certeza de que ellos, y todos, duermen como muertitos de camposanto.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Sopitas

Y no sé, pensé en buscarme una terapia; pero el dinero lo voy a necesitar para los dientes y el solo imaginar que tendría un horario me dió más ansiedad. Y se me ocurrió que era mejor dedicarme a la calidez humana, a ver el mundo con ojitos amorosos. Que debería observar a la gente desde otro punto de vista, porque luego mis clasificaciones eran rígidas e implacables. Me sonaba sensato clasificar a la gente por sopas, eso tendría que ayudar y quién quitaba y escribía un recetario. Para tener un punto de partida, o el cero del sopámetro, supuse que lo que procedía era encontrar primero el tipo de sopa que soy:




Y sí, se me antojaba ser pozole, con mucho sabor, saturada de colores, especias y proteínas. Ser el señor de las texturas, de los aromas inauditos, un ser de fiesta y agazajo.




Y no, en definitiva no podría ser una sopa de pollo ni una minestrone. Nada que tuviera que ver con "saludable" y "para curar la gripita". Todos saben que fumo con perdida, que tomo café en exceso y que duermo a intermitentes. Caray, aunque me aplicara ni a chamán llegaría.


Claro que me moría de ganas de ser una sopa retro, con ingredientes naturales y caldo auténtico. Sin conservadores ni saborizantes artificiales. Una sopa como la de la abuela, hecha a la antigüita. Pero a quién engaño, si lo "bueno para la salud" no se me da menos el humeante menjurje tipo New Age.


Y aquí me agüité. A lo mejor soy una sopa instanténea: práctica e intensa; pero que después de cinco días causa hartazgo e indigestión. Pero me queda algo de esperanza así que dudé que mi cotidianeidad estuviera llena de verduras deshidratadas. Todavía no.






Alguna vez fui "Sopa del día", mutante. Me pasaban tantas cosas en un solo día que bien pude ser cualquier sopa. Pero hoy todo está en pausa, vivo en una marmita silente.



Y no, tan pinche diva no soy, nunca me he sentido sopa de diseñador ni creación única. Y aunque lo del encierro tiene mucho de cierto, no hace falta abrelatas para verterme en la realidad.





Y ni modo, esto resultó el espejo exacto. Para ser el cero hay que ser sopa en potencia. Ahí está el encierro y la envoltura. Ahí el nombre y la receta. Nada más se necesita un cazo de agua hirviendo, dar un saltito y ser lo que sólo en sueños se ha sido. Nada de pozoles, cremas tersas o sabores exóticos. Soy un vil cubo. Bah. Es hora de saltar al agua burbujeante.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Querencias



Y están las noches en las que sólo espero que me de sueño, en las que deseo que el sueño haga lo suyo. Fumo y pierdo el tiempo, sin ganas de seguir con el trabajo o de ir a lavar los platos. Y así, en mi estúpida apatía, me da por recordar a los muertos muertos, a los muertos vivos y a los vivos. Trato de recordar sólo los rostros que amo, unos cuantos. Revivo las anécdotas, sus voces, sus dichos y el momento exacto de cuando se cruzaron en mi camino. Pronto se desvanecen. En mis noches de patética autodestrucción los rostros de otros son los que invaden este cuarto. Los otros, esos personajes que me han causado tanta decepción. No sé si los odio o los desprecio, tampoco sé si me duelen o me estorban como lo hace una pestaña en el globo ocular. Basta decir "pinches putos" y fijar la mirada en algún objeto que me traiga de vuelta a los que sí quiero. Ellos, los amados, saben quiénes son. Los "pinches putos" se hacen los que no saben, pero aquí tengo la lista. El sueño se acerca.

jueves, 12 de febrero de 2009

Pecera


Creía que estaba encerrada, aquí bajo la cripta. Pero me llamé a engaño. El encierro es anterior. Era como estar dentro de una pecera, con su grava, sus plantitas de plástico y su burbujear. Ahí estuve escuchando las nanas de los ahogados. Tras el cristal encendí bengalas para que otros vinieran a mirar.

No sé que ocurrió, pero me salí de mi pecera. Me he dedicado a ver las peceras ajenas. Veo a sus moradores encender bengalas y hacer cabriolas para que otros vayan a mirar. No sé que nos mueve a crear peceras, cuál es la urgencia de ser "mirado", de dónde esta estúpida necesidad. Me cansé de ser pececillo, es más sabroso ser pescado, ahogarse con el aire enrarecido, caminar en solitario.

Pero a ratos se antoja nadar. Soy libre de ir y venir. Agua y viento, sin deber ser. Así, sólo por que yo quiero.

viernes, 9 de enero de 2009

Hombrecito



1. Las he contado, sólo quedan tres galletas de jengibre. Sólo una de ellas tiene forma de hombrecito. Las contemplé un rato, no he decidido si guardarlas hasta la siguiente Navidad o comérmelas de un bocado (aunque ya se acabó la tregua de los carbohidratos).

2. Pienso que lo mejor sería devorar al hombrecito galleta, que ya bastante ha huído de las manos golosas. Ha de cumplir el destino escrito en el cuento de niños: termina devorado por una zorra.

3. Y entonces descubro que lo de "zorra" no me va, no por el momento, en ningún sentido. Hoy tengo más que ver con el hombrecito galleta: he huído, he corrido, alardeando que nadie podría alcanzarme... y la verdad hace tiempo que estoy en la panza de un animal imaginario. Ahí el tiempo no tiene sentido, no hay año nuevo ni año viejo ni buenos deseos ni malos pensamientos.

4. Espero a que la cafetera haga lo suyo. Está decidido, devoraré las galletas: primero le toca al hombrecito. Me comeré una patita primero, luego la otra, luego las manitas, una por una. Quiero que sufra, que implore con su lagrimitas de azúcar. Que se arrepienta de haber huído toda su vida, que se arrepienta mientras los jugos gástricos del tiempo lo desintegran.